EL MODELO DEL MILLENNIAL PSEUDOHIPPIE

EL MODELO DEL MILLENNIAL PSEUDOHIPPIE

Athsma es el debut como director de Jake Hoffman, quien encarnó a Steve Madden en la premiada película El Lobo De Wall Street; y su resumen es simple: si fue una película hecha en serio, es pésima. Si es una parodia, es increíble. 

Un plano de un poster de Jim Morrison, cantante de The Doors y miembro del famoso Club de los 27, capta la atención del espectador mientras de fondo, Gus, el personaje principal encarnado por Benedict Samuel, dice que todos sus héroes están muertos: “nací en la época equivocada”. Desde este momento inicial, todo en el guión y su fotografía sugiere que podría ser tomado como una gran parodia al mundo millennial “pseudo-hippie” actual, por eso será tomada como tal.

Es que “nacer en la época equivocada” es un lugar común en el discurso millennial, una excusa para quejarse de los avatares de la modernidad, una excusa para guardar fotos de un joven Mick Jagger y preguntarse por qué no pudieron experimentar la época del LCD y los Sunshine Brothers. Es una parodia a las muchas veces que se escucha y se escribe esa frase, a los que agitan la bandera de “la música está muerta, ya no hay como los Beatles”, a los que suben fotos de sus ídolos muertos por sobredosis a Instagram con hashtags como #leyenda #genio #thebest.

Y todo continúa haciendo hincapié en la vida de un prototipo tan habitual hoy en día: Gus es un joven atormentado, incomprendido, que nada hace de su vida más que fumar y, quizá, escuchar música porque “la música es su religión”. En un acto de rebeldía intenta suicidarse, pero no lo logra, porque así es la vida del atormentado.

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Krysten Ritter se une al elenco en el papel de Ruby, una tatuadora que pide la ayuda de Gus para viajar hacia la casa de un amigo músico que le pidió un trabajo particular. Quizá el personaje de Ritter sea el único que se pueda tomar en serio, no en sí por la actuación, ya que el desempeño de Samuels como Gus es bueno, sino porque parece ser el único personaje que realmente tiene algo en la cabeza más que un estereotipo.

Pensada más como hilo para la historia, ella introduce a Gus en la casa de su compañero, un músico al mejor estilo “hippie con OSDE”, con compañías veganas que hacen yoga y le rezan a algún dios que no es ni Dios, ni Buda ni Alá, porque no se permitía seguir una religión mainstream, claro. En esta locación ocurre la historia, que puede resumirse como una mezcla entre historia de amor entre Ruby y Gus, y una búsqueda de algo por parte de Gus, que nada hace de su vida más que drogarse y quejarse.

 

PENSADA COMO UNA PELÍCULA SERIA, FALLA DESDE EL INICIO. PLANTEADA COMO UNA BURLA, ES UNA GENIALIDAD.

 

Asthma en sí es un gran cliché: Gus se droga con heroína en un departamento en Nueva York que le pagan sus padres que, por alguna razón, son millonarios. Se siente incomprendido y no hace nada, y quizá le guste Ruby por el único hecho de que le da algo para hacer. 

Si la película fue planteada como algo serio, falla desde el preciso momento en que empieza. Cargada de personajes vacíos, mal construidos, cayendo en lugares comunes que abundan en la sociedad, con una historia que no va ni para atrás ni para adelante, podría decirse que Asthma es un fracaso rotundo.

Pero como burla, como una historia que ironiza constantemente con el ya conocido mito del músico como persona incomprendida, o los bohemios que saben que la vida está más allá del dinero (obviamente, porque el dinero se lo dan los padres), Asthma da en el clavo.

Porque mientras uno se ríe de las sandeces que dice Gus en pantalla, alguien, en algún lado, se está creyendo importante por tomar psicofármacos y cree que estudiar, trabajar y creer en algo que no sea George Harrison es demasiado banal para un alma “atormentada” como la suya.

Comunicadora Social. Fotógrafa del mundo.

"No pierdas de vista el horizonte"