MOSCHINO: EL CULTO FASHION A LA POP CULTURE

MOSCHINO: EL CULTO FASHION A LA POP CULTURE

Si hay algo que caracteriza a la firma italiana Moschino hoy en día es, sin duda, los diseños exóticos basados en elementos de la cultura popular convertidos objetos fashion y elementos del deseo de una élite; sumado a una especial habilidad para unir lo trash con lo elegante.

De la mano de Jeremy Scott, su director creativo, en el año 2014 Moschino comenzó con una de sus colecciones Ready To Wear icónicas, con diseños inspirados en el estandarte de la cultura norteamericana: la firma de comida rápida McDonald’s. Los famosos colores institucionales, rojo y amarillo, así como sus arcos dorados y la M que tanto caracteriza a una de las más grandes franquicias norteamericanas, se hicieron objeto de culto a través de carteras, sacos y trajes. 

Pero Moschino fue más allá: no sólo logró introducir la cultura popular en una élite cuyo aura se mantiene casi tan intocable como el del arte, sino que también lo estilizó, a través de por ejemplo, el afamado traje de dos piezas de Chanel, reinventado con nuevas telas y los colores institucionales del payaso Ronald McDonald, uniendo lo trashy con lo distinguido.

moschino-mcdonalds.png

En el 2015 volvió a las andanzas rescatando un ícono que, si bien se estableció para el público infantil, ha logrado insertarse en el mundo adulto a través de la moda: Barbie. La colección de Moschino desbordó de colores pasteles, especialmente rosa y un estampado con el nombre de la firma utilizando la tipografía que usó Barbie desde 1975 hasta su cambio en 1990. Incluso las modelos se presentaron en la pasarela con peinados exagerados, anteojos en forma de corazón, maquillajes estilo muñeca y accesorios excesivos propios de una Barbie.

Una vez más, Scott introducía un producto de la cultura popular, volviéndolo un objeto de culto por una élite encabezada por nombres que rondan desde Anna Wintour, directora creativa de Condé Nast y editora de VOGUE, hasta Chiara Ferragni, fundadora de The Blonde Salad.

the-punisher-netflix-700x394 (1).jpg

Para su colección Ready To Wear 2018, Scott retomó, una vez más, un elemento de la pop culture: My Little Pony. Sumándose a las filas de un lugar común en la actualidad, el revival de los años ’80 (y una temática que da para una discusión aparte), la firma italiana hace una especie de tributo al Little Pony de 1980 con colores pasteles y fluorescentes, arcoíris y la representativa cartera en forma de campera de cuero customizada acorde a la temática.

La importancia de esta colaboración constante con franquicias de la cultura popular quizá se vea opacado por la sorpresa de ver elementos de McDonald’s sobre una pasarela de alta costura. Pero es decisivo: Moschino es un nombre que ya hace varios años pertenece a la esfera de la alta costura, como lo es Prada, Valentino, y tantos otros diseñadores italianos que, a través del mecanismo de las semanas de la moda, las colecciones privadas, la alta costura y demás, instauran los elementos “cool” de la temporada, retomados y avalados por la élite fashionista que hoy integran las fashion bloggers, influencers, editoras de revistas de moda y celebrities.

 

Moschino se basa en elementos que son populares, o propios de una cultura más trashy, para volverlos tendencia y casi de culto, validando no sólo a la franquicia en sí, sino a quien la usa.

 

No hay que olvidar otros de los nombres que han participado de las emblemáticas pasarelas de MoschinoNintendoWindex (productos de limpieza), Budweiser, además de las nombradas anteriormente.

Así, Moschino termina siempre por hacer de franquicias de la cultura popular, un objeto de culto en la alta costura, volviendo algo que antes era freaky, en algo completamente cool. 

Al fin y al cabo, ese el poder de la moda.

Comunicadora Social. Fotógrafa del mundo. 

"No pierdas de vista el horizonte".