SPE / Solo Para Entendidos
Eso Que Te Pasa
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NOTAS

SPEMúsica: descubriendo la música independiente.

TERRITORIO INTERVENCIÓN #1

Es el último viernes de noviembre y dentro del Espacio UNTREF, el equipo de Solo Para Entendidos se mezcla con los primeros espectadores, entre los que predomina el color negro en sus prendas, que recorren las obras expuestas de la primera edición del evento. Es el Festival Territorio, que nace para darle voz a un colectivo artístico alternativo que agrupa músicos, pintores y diferentes artistas multimediales que no son parte del circuito mainstream.

La antesala del Teatro Margarita Xirgu se adapta y toma forma de escenario alternativo para que la música perdure en todo momento. Es discreto pero elegante, cuenta con una escasa iluminación y lo reducido de sus dimensiones puede generar dudas, pero todo se resuelve cuando la vista se posa a su alrededor, los instrumentos y micrófonos despejan el interrogante.

Las puertas del teatro se abren, reina la oscuridad en el entorno y sorprende la forma en que están dispuestas sus butacas: no se ubican de forma central, sino que están posicionadas a los costados, en dos únicas filas que rodean los laterales del escenario y llegan hasta la salida.

Pocos minutos después del horario estipulado, Ella Nada Todos Los Estilos sube al escenario principal y no pasan desapercibidos. Su líder es inquieto, y prefiere moverse mientras rasguea las cuerdas de su guitarra. En sus repetidos giros, su pelo le tapa los ojos y parece que se cae, pero no sucede, es su estilo y está acostumbrado a desplegarse de esa forma. Parece que estuviese haciendo ejercicio, pero no físico, mental: esos minutos son su cable a tierra.  La banda no se distingue por su interacción con el público. Sin embargo, hay complicidad y mucha conexión entre ellos, incluso en los pasajes instrumentales. Se destacan por un sonido prolijo que no pierde contundencia en ningún momento.

Al término de cada banda hay breves intervalos, y desde arriba de las tablas, York observa al público que lentamente deja atrás la luminosidad del escenario alternativo y se adentra a la oscuridad de la sala principal. Las primeras melodías del setlist reviven el espíritu ochentoso, pero es sólo una muestra de lo que banda puede lograr, que rápidamente toma más fuerza. La efectividad que se despliega al inicio alterna pasajes desprolijos producto de los nervios tal vez  con algún paréntesis para arreglar problemas con el sonido, pero la banda continua y logra un espectáculo enérgico.  

El intervalo llega a su fin y en el escenario esperan, impacientes, ‘Furio’, ‘Nine’ y ‘Equi’, el trío que conforma Defensa, una banda tan carismática como potente a la hora de enfrentarse a un público nuevo. Furio, su frontman, cierra los puños como si fuese a tirar un golpe pero no lo hace, en su lugar los mueve de un lado a otro mientras baila, gira y queda de espaldas a la gente.

No sólo se destaca por su particular movilidad sino también por su look, viste pantalón deportivo color rojo acompañado por una remera blanca con detalles color azul y luce unas diminutas gafas que por momentos coloca en su remera, junto a su cuello.

 

Furio es música en movimiento y durante algunos lapsos parece entrar en un trance que solo él entiende y que, por cierto, disfruta.

 

Defensa es una banda trap, un proyecto experimental que atrapa por sonidos psicodélicos y una puesta en escena que obliga a no perderse ni un detalle de lo que sucede, es una búsqueda que apuesta al prueba y error pero que termina con un resultado positivo.  

Al festival le queda poco y al mismo tiempo mucho, porque aún falta la banda encargada de cerrar la noche. El telón asciende hasta el punto más alto del teatro y la puesta de luces deja perpleja a los espectadores que tienen ante sus ojos a Pommez International. Uno de los puntos altos de la banda es la capacidad que tienen para atravesar diversos ritmos musicales de manera eficaz.

Esa diversidad se ve reflejada en saltos de melodías bailables a riffs furiosos que transforman un público inquieto que se pierde moviendo su cuerpo y lo convierte a otro estático que sólo agita la cabeza. La banda saluda y se pierde en las sombras rumbo al camarín, es el final del setlist pero la gente no lo acepta, quiere más, necesita un poco más y exclama, entre gritos, otra canción. El reloj avanza y el pedido continúa. Lo logran, Pommez Internacional regresa, aún le queda rock por tocar y con el último acorde de ‘Rosario De La Frontera’ culminan el recital. La música continua de la mano de diversos Dj’s hasta la salida del sol.  

La primera edición del Festival Territorio fue ambiciosa, no sólo reunió a diferentes bandas y Dj’s en una puesta que incluyó dos escenarios, sino que además contó con exposiciones de cuadros y proyecciones audiovisuales, cumplió sus expectativas y dejó la puerta abierta para una segunda parte.