SHOT!: LA LEYENDA CAPTURA LEYENDAS

Netflix ha logrado que ver un documental se haya vuelto una actividad entretenida y para todos los públicos. Lejos del documental del History Chanel que miraban sólo los adultos durante la época dorada de los canales de cable allá por los ‘90, aparecieron una serie de documentales dinámicos, originales y con ganas de contar más.

SHOT! es una producción que narra la carrera del legendario fotógrafo Mick Rock. Dirigida por Barney Clay, es una hora y 37 minutos de las anécdotas del arista que supo capturar en un espacio reducido como es una fotografía, la inmensidad de aristas como David Bowie, Lou Reed, Iggy Pop y Debbie Harry. Y sí, vale la aclaración: su apellido real es Rock.

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El documental utiliza un recurso peculiar para dar pie a la reflexión de Mick sobre su vida: simulando entrar en una sala de urgencias, donde él aparece acostado en una camilla y conectado a una enorme aparatología de hospital, entre luces azuladas y una oscuridad potente, la voz del protagonista inunda la pantalla desde el comienzo y hasta el fin. La situación no dista mucho de su vida real, ya que Rock estuvo internado varias veces, recordando especialmente en una entrevista cuando Lou (Reed) y Bowie le enviaron flores tras un bypass. El documental refleja la relación con ambos artistas, ya que está dedicado, como reza una placa a “the timeless genius of David Bowie and Lou Reed”.

SHOT! es un documental que combina perfectamente los datos duros, el amarillismo inevitable si se trata de la vida rockera, la exhibición de trabajos emblemáticos, la descripción del contexto musical en los ‘70, siempre sin perder la honestidad e incluso la reflexión sobre temáticas más delicadas como son “las drogas y el rock’n’roll”. Contado por “el hombre que retrató los setenta”, brinda un recorrido perfectamente catado y organizado sobre su vida, mostrando sus más emblemáticos trabajos.

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No hay más voces que la del propio Mick, entremezclada con audios de él hablando con Lou o Bowie, con quien tuvo un trato muy cercano. Esto permite generar una relación casi íntima con el espectador, quien parece sentir que le cuentan todo a él. Quizá, como punto negativo, esto mismo reduce la objetividad del trabajo y la obra de Rock, reduciéndolo a un punto de vista completamente subjetivo. Sin embargo, por la producción del documental mismo, queda como un dato menor.

El director fue elegido por Rock mismo, y fue un acierto. En una entrevista con la Rolling Stones, aclaró que: “el hecho de que nunca haya hecho ningún documental fue muy importante para mi. Por lo que había visto de su trabajo, sabía que tenía un real sentido de la estética visual”. Esto se cristaliza en un documental con un cuidado estético extremo, prolijo y agradable al ojo.

Un plano del fotógrafo sentado en una habitación oscura, únicamente iluminado por una luz brillante blanca, enfatiza lo increíble de su trabajo mientras él habla a la cámara y asegura que “no podrías sacar una mala foto” de Bowie o de Debbie Harry. Como fotógrafo, la habilidad de Mick Rock ha sido increíblemente valuada, y sus icónicos trabajos translucen su capacidad de captar un momento, una esencia, dejando al legado del rock algo más que lindas fotografías: basta con ver la legendaria portada de ‘Queen II’ para entender de qué se trata. En medio del documental, Mick pregunta “si quisieses un fotógrafo del rock’n’roll, ¿cómo lo llamarías?” y la respuesta es “Rock”.

 

El detalle de su apellido tan real como paradigmático se transluce a lo largo de todo el trabajo.

 

SHOT! es un documental entretenido, vivaz y elocuente que permite embeberse no sólo de la trayectoria de un ícono fotográfico como lo es Rock, sino también en una época durante la cual la música vivió una ebullición creativa y una explosión que marcó una era, influenciando artistas hasta hoy en día. Entre Bowie, anécdotas de Reed, fotos con Queen y una risa ronca que resuena cada vez que Mick cuenta una anécdota, SHOT! es un documental que tanto los que gustan del rock como de la fotografía deberían ver