DISJOINTED: CUANDO UNA SERIE NO TIENE NADA

Netflix estrenó Disjointed, su nueva comedia, creada por Chuck Lorre y protagonizada por Kathy Bates. Luego de los éxitos de The Big Bang Theory y Two and a Half Men, su artífice apuesta por una nueva sitcom.

Rechazada por diversas cadenas televisivas norteamericanas, Chuck Lorre llevó el proyecto al gigante del streaming. ¿Qué potencial le vió Netflix? No hay respuesta. 

 

Es una comedia que carece de humor, de interpretaciones sobresalientes y con un guión para el olvido.

 

Disjointed cuenta la historia de Ruth Whitefeather (Kathy Bates), abogada, activista por la legalización de la marihuana y dueña de “Cuidados alternativos de Ruth”, un dispensario de cannabis que abrió sus puertas luego que el estado de California aprobara una ley para su uso medicinal. Su hijo Travis (Aaron Moten) se une al emprendimiento de su madre, tras graduarse en la escuela de negocios.

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Entre los empleados del negocio se encuentran Pete (Dougie Baldwin), que mantiene diálogos incoherentes con sus plantas de marihuana, Carter (Tone Bell), guardia de seguridad del lugar y veterano de guerra de Irak que sufre trastorno de estrés postraumático, Jenny (Elizabeth Ho), asiática que abandonó la Universidad de Medicina y no tiene el coraje de informar a sus padres lo sucedido, y Olivia (Elizabeth Alderfer), que deambula por el local sin rumbo alguno. Personajes secundarios que no logran congeniar entre sí, ni generar empatía con el espectador.

Las únicas risas que provoca la sitcom son las de su audiencia en vivo, carcajadas invasivas que resultan irritantes, producto de un humor monótono con chistes predecibles y juegos de palabras sin sentido.

Dos de sus frecuentes clientes son Dank (Chris Redd) y Dabby (Betsy Sodaro), novios, famosos youtubers y protagonistas de los dialogos más absurdos y trillados. Este tipo de compradores que recorren los alrededores, despierta el descontento de Tae Kwon Doug (Michael Trucco), dueño e instructor de un dojo de artes marciales  y provoca una relación inestable entre él y Ruth.

Publicidades falsas y animaciones psicodélicas que por momentos parecen mejor guionadas y dirigidas, interfieren frecuentemente las secuencias, no aportan nada en la historia y generan confusión en el hilo narrativo.  

Kathy Bates, ganadora de distinguidos premios como un Óscar y dos Emmy, encabeza una serie que desde el inicio no sabe a qué apunta, no puede revertir esa situación con el transcurso de los episodios y ni su performance logra destacarse.

Lo más gracioso de la serie tal vez resulte una cita de Friends en boca de dos señoras asiáticas. Son diez episodios con referencias constantes a la marihuana, al sexo y un sinfín de tediosos clichés. 

Disjointed no cumple las expectativas de una comedia y cierra la historia de manera abrupta y torpe. Llegó a Netflix para pasar desapercibida y se suma a lista de desaciertos que la plataforma de streaming viene cosechando en los últimos tiempos.