LORDE: UNA CUESTIÓN GENERACIONAL

La primera vez que la joven neozelandesa Lorde pisó nuestro suelo fue para  la edición 2014 del Lollapalooza Argentina. En aquel entonces, la cantante, que a sus diecisiete años solo contaba con el repertorio de su exitoso disco Pure Heroine (2013), supo cautivar al público argentino, creando expectativa para una nueva visita que todo el mundo esperaba ocurriera prontamente. 2018 será el año que dé fin a esta espera, en el marco del Personal Fest.

Sin dudas, la juventud de la cantante es una de las razones por la cual resultó tan llamativo su éxito en la industria allá por el 2013, cuando su hit ‘Royals’ inundaba las radios y los canales de música.

El que una artista tan reconocida ronde la misma franja etaria que el público que la consume es, cuanto menos, llamativo. Pero lo que resulta inspirador acerca de su presencia en el gran panorama de la música actual es justamente esta cercanía generacional, sumado a cómo la cantante mantiene un total control creativo de su obra, dándole una sensación de mayor «sinceridad» a su arte.

Su música vaga por todos los rincones de la juventud, ese punto gris entre la adolescencia y la adultez donde la incertidumbre pareciera ser la sensación constante en la rutina, y la única manera de escapar de ella es refugiándose en la intensidad del amor, el miedo, la tristeza y la alegría.

Melodrama (2017) recorre todo esto durante los 40 minutos de su duración. Yendo desde la historia de un corazón roto en el frenético ritmo de ‘Green Light’ hasta la melancólica intimidad de ‘Liability’, Lorde te hace sentir partícipe de su vida, con todas las altas y bajas que eso implica.

Si Pure Heroine era la vida desde la perspectiva de una adolescente, Melodrama  es el disco para aquellos seguidores que junto con Lorde van creciendo, madurando y ganando experiencia en la vida a base de golpes y empujones. Es una obra dedicada a la gente que siguió su evolución como artista y como ser humano en esos cuatro años que separan ambos trabajos, pero también es un disco para ella: un regalo hacia sí misma, una reflexión sobre lo que le significaron estas últimas vueltas al sol en el plano emocional, con canciones como ‘Sober’ y ‘Supercut’.

La carrera de Lorde hoy en día está más que consolidada, y el largo futuro que le espera a una artista tan joven no puede generar otra cosa que entusiasmo, incógnitas y ganas de mantenerse cerca de ella para ver en qué sentido continuará evolucionando.

Por ahora, solo queda ir a verla y disfrutar de su trabajo el segundo día del Personal Fest, el 11 de Noviembre, en el Club Ciudad de Buenos Aires.