PATO LANGE : "DISFRUTO MUCHO CUANDO NO SOY EL LÍDER"

Pato Lange llega por primera vez a Santiago de Chile para presentar las canciones de su debut solista, Ahora (2016), y adelantar composiciones de su nuevo disco a editarse en marzo 2019, producido por Nicolás Ottavianelli y Fernando Caloia, miembros del grupo Turf.

En modo folk y solo con su guitarra, dará tres conciertos acústicos junto a las compositoras chilenas Natisú, Martina Lluvias y Juanita La O y al uruguayo Juan Celofán.

Foto por María Victoria Soria.

Foto por María Victoria Soria.

SPE: Trabajaste con músicos de la talla de Andrés Calamaro, Pity Álvarez y Joaquín Levinton. ¿Qué pudiste aprender de ellos?
Pato Lange: Con Joaquín Levinton toqué en su grupo solista y salimos de gira varias veces. Lo mejor que aprendí de él es que siempre está contento, haciendo chistes y pasándola bien. Y en gran parte la música se trata de eso, compartir algo lindo con los demás. También con él aprendí el impacto emocional que tiene tocar una canción verdaderamente popular. Cuando empezamos a tocar en vivo temas famosos de Turf como ‘Pasos al Costado’, ‘Magia blanca’ o ‘Yo me quiero casar’, vi cómo rápidamente se encendía la mecha y todo el público los cantaba de punta a punta. Se alteraba la atmósfera del venue en el que estábamos dando el show. Es como que esos temas están hechos de acero, son composiciones a las que no les sobra nada. Con Calamaro y Pity sólo grabé guitarras en dos temas en los que ellos cantaron. Los admiro. Canto sus canciones desde chico. Los tres me influenciaron de algún modo, siento que entiendo su forma de componer y, como guitarrista eléctrico, es una música que me queda como guante.

SPE: El año pasado fundaste el centro cultural La Confitería. ¿Cómo surgió la idea y de qué manera pudiste llevarla a cabo?

PL: La Confitería surgió cuando David Lemcke, amigo y uno de mis socios actuales, vio la oportunidad de conseguir ese local mítico que es La Confitería, una propiedad de 1939 legendaria de Colegiales que había estado cerrada al público desde 1989. Enseguida pensamos en abrirlo como centro cultural y devolverle a la Ciudad y al barrio un espacio que había sido una suerte de faro social y cultural de Colegiales, aggiornándolo a esta época. Nos lanzamos casi sin dinero a un proyecto monstruoso sin saber qué iba a ocurrir. Desde el comienzo fue un tsunami: burocracia, tarifazos, recesión, policía, municipio, vecinos, ruina económica. Es algo increíble lo que llevamos a cabo. Estamos al mando del que para mí es uno de los lugares más importantes de la escena artística de Buenos Aires. Es como una fantasía, una película. En mi imaginario adolescente y más glamoroso para mí somos como la factoría de Andy Warhol o el Studio 54, que también se fundó sobre un antiguo local mítico. En La Confitería hay más de 300 conciertos al año, participan más de mil artistas anualmente. Tener un centro cultural habilitado y funcionando hoy en Buenos Aires es una tarea heroica. Una epopeya. Pero vale la pena. Somos como una familia en una cruzada cultural que ya está haciendo historia en el underground.

SPE: Primero comenzaste en el mundo de la música y luego iniciaste tu carrera como periodista, pero hoy por hoy: ¿te considerás más periodista que músico?¿Cuánta influencia tiene un trabajo sobre el otro?

PL: Yo soy músico desde niño. Estudié música clásica en el Conservatorio Alberto Ginasteras de Morón y lideré bandas de rock desde los 14 años. Cuando tenía 19 años y vivía en el Oeste del conurbano, de donde soy oriundo, mi grupo Setnova rotaba todos los días en MTV y a mis conciertos venían pibes con banderas, teníamos fans en la era del fotolog. El periodismo fue una sorpresa para mí, y lo encaré más de grande en un momento de mi vida en que tenía que hacer otra cosa aparte de la música para poder sostenerme. Lo que pasó es que yo me enamoré del periodismo porque me encantan las historias y amo la literatura. Y se me ha dado bien porque yo salí de la escuela de periodismo y fui directo a primera, a trabajar con los mejores en Rolling Stone, en GQ y en Vogue, grandes revistas que siempre había leído. Y no dejé pasar la oportunidad. Pero la música es todo para mí. Es mi pasión más grande. Aunque soy ecléctico y me gusta hacer más de una cosa. Puedo trabajar como guitarrista, tener mi propio proyecto, dirigir un centro cultural, ser editor de moda, escribir notas o vestir celebridades, producir. En mi vida trabajé como docente de música, como sonidista, de fletero, de plomo, de editor de moda internacional, de jefe, de escritor, y hasta de asistente en rodajes de cine. De todo aprendí algo.

SPE: ¿Tenés pensado dejar de escribir artículos en algún momento para dedicarte de lleno a la música?

PL: Ahora mismo prácticamente no estoy escribiendo porque estoy muy abocado a la música y a La Confitería. Aunque sí trabajo como editor. La escritura implica un sacrificio enorme, una demanda de tiempo tan grande como la que requiere la música. Y hoy por hoy quiero dedicar bastante tiempo a tocar y componer, y no tanto a escribir.

SPE: ¿Disfrutás las giras? ¿Cuánto te ayudan los viajes y tocar en vivo a la hora de componer?

PL: Este año no fui mucho de gira, aunque ahora me voy a Chile a coronar 2018 y voy a dar shows en Santiago, donde me reciben artistas lindes del indie local como Natisú, Martina Lluvias y Juanita La O y Juan Celofán, y en algunos de los recitales me van a acompañar en cuerdas el grupo De Ruts, un power trío femenino formado por Magdanela Rust, Lolita Ponce y María Paz Videla. Me encanta tocar en vivo, y disfruto mucho también cuando no soy el líder, cuando alguien se carga de llevar adelante el carro del show. En mis shows me cuesta un poco más disfrutar, aunque últimamente lo estoy haciendo. Este año salí a tocar sólo con guitarra y voz, sin banda, y eso me permitió actuar más en vivo. Con los shows de Chile voy a sumar veinte en el año. Era mi objetivo para 2018. Para 2019 quiero hacer treinta shows y así seguir creciendo. Quiero viajar mucho porque no me alcanza ver stories de Instagram de lo que está pasando a nivel artístico en Latinoamérica, o donde sea. Y como no se me da la posibilidad de viajar por el mundo haciendo turismo porque no tengo el dinero, me voy a empezar a ir solo con la guitarra a cantar canciones.

Chile, la próxima parada en el viaje de Pato, podrá disfrutar de su música el jueves 29 de noviembre en Ñoquis del 29 con una cena en locación secreta en Santiago, el 30 junto a Natisú y Martina Lluvias en Espacio Sofá y el 1 de Diciembre junto a Juanita La O y Juan Celofán en Colmado Coffe & Bar.