MORRISSEY EN ARGENTINA: EL ÍDOLO SE EXHIBIÓ CON LO JUSTO

El ex-líder de The Smiths e ícono del indie rock y britpop se presentó el viernes 7 de diciembre en el DirecTV Arena. Morrissey repasó su Carrera como solista, tocó dos temas de su Nuevo trabajo, Low In High School (2017), y regresó a los principios con unos pocos de The Smiths

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La primera vivencia de la audiencia en la noche del viernes fue la complejidad para llegar al estadio. El único el acceso que permite acceder desde la autopista fue fácilmente colapsado. Una vez adentro, se podía apreciar que un poco menos de las localidades no habían sido vendidas. El grueso de los asistentes promediaba los 30 años.

El evento tuvo como invitado a Javier Zuker, el DJ nacional más rockero. Tras la música del prestigioso DJ, el show de Morrissey comenzó con The Smiths al frente. ‘William, It Was Really Nothing’ marcó un espacio de dos minutos entre la melancolía de la melodía y la voz del cantante y la euforia que causó su aparición. La repetición del estribillo hizo que la gente  cayera en que estaba frente a unas de las voces más reconocibles de la historia musical. El segundo tema, ´Alma Matters´, fue otro de los clásicos de su pasado que continuó con su estilo afligido, en un comienzo conmovedor en el que el cantante agradeció y se estiró para agarrar las manos de la gente.

Su último disco hizo presencia con ´I Wish You Lonely´, canción de protesta contra la monarquía oligarca: el sonido se volvió contundente, la batería más pesada y las guitarras se distorsionaron y su voz incorporó un tono de enojo convincente. Una canción nueva y destacada del repertorio. El siguiente tema, ‘Is It Really So Strange?’, dejó ver su lado más seductor y romántico, tanto por su estilo country como su letra enamoradiza. Esta última y ‘How Soon Is Now?’, que contrastó por el sonido tétrico generado por las cuerdas, dieron fin a los tres temas de los Smiths que sonaron.   

La puesta en escena del show no fue distintiva: estuvo compuesta por unos escudos luminosos superpuestos arriba del escenario, acompañados por un juego de luces aceptable y, en el medio, una pantalla rectangular que mostró en la mayoría de las canciones una única foto en blanco y negro. La imagen dio una impresión de escenario antiguo y moderno al mismo tiempo por su imagen estática y luces movedizas.

En ’First Of The Gang To Die’, de las más festejadas por la audiencia, Morrissey acarició los corazones de la gente cantando “And you have never been in love, until you've seen the dawn rise”. La fuerza y el cuerpo de su voz estuvieron acordes, y sólo tuvo algunas dificultades en los cambios de tonos agudos. Pero en esta y otras canciones las guitarras, junto a los sintetizadores, inundaron la escena e hicieron difícil reconocer cada instrumento, en parte gracias a la calidad de, sonido, que no permitió distinguir los detalles.

Las visuales finalmente tuvieron movimiento durante dos canciones: en primer lugar, en ‘Munich Air Disaster 1958’, la que recuerda la tragedia aérea del equipo de Manchester United, momento en el que pasaron imágenes de partidos del equipo y luego del avión estrellado; y también en  ´The Bullfighter Dies´, tema que critica la matanza de toros por los domadores. Duros videos de la muerte de estos animales y accidentes de los domadores aparecieron en el que fue, sin duda, el momento reflexivo del show.

El concierto entró en una especie de laguna por la quietud de los participantes en lo que fue el tercer cuarto. ‘Jack the Ripper’, ‘Hold On To Your Friends’ y ‘Sunny’, todas sentimentales y lentas, dejaron al público hipnotizado. En estas la voz no se separó mucho del instrumental, haciendo del sonido un bloque con pocas texturas. El otro tema que sonó de Low In High School fue ’Spent the day in Bed’, que contagió movimientos por la cadencia y diferencia de tono en el marcado estribillo. Ambas canciones de su último disco se distinguieron en el recital. Fue sorpresivo que no haya incluido más.

El rock intenso de ‘Something Is Squeezing My Skull’ descontroló a la elegante estrella y dió pie al encore. Se esperaban un par de canciones más, pero la vuelta al escenario fue con una única pieza lo que suscitó ciertos murmullos: ‘Everyday Is Like Sunday’, a coro y con Morrissey en cuero, despidió la fecha. “Cada día es como el domingo, cada día es silencioso y gris” nos dijo su nostálgica blanda voz.

Fotos cortesía de Trigo Gerardi

Fotos cortesía de Trigo Gerardi