PENNYWISE EN PALERMO: FUCK AUTHORITY

Sonaba ‘Stand by Me’, una canción editada en 1961 por el moreno Ben King y  una de las predilectas para una noche estrellada y en compañía de algún ser amado. De las millones de reproducciones posibles que estaban sucediendo en el mundo, una se escuchó más fuerte: la de los parlantes de Palermo Club, al tiempo que la muchedumbre de punks y skinheads se retiraba anonadada ante otra lección dada por sus maestros. Paradójicamente, unos minutos antes, unos muchachos cincuentones la interpretaron y convirtieron el boliche en un pogo gigantesco: Pennywise, al igual que en 2010 y 2012, jugó de local, festejó 30 años de existencia y ratificó que cantan con el corazón en la mano.

Es tremendo ver a tipos como El Mosca (cantante de 2 Minutos) formar parte del público, hacer mosh, saltar y emocionarse, cuando uno está acostumbrado a verlo siempre arriba del escenario. Se trata de un ícono local, y su presencia habla de la influencia que tiene Pennywise en el hardcore y el punk nacional: junto a Bad Religion, Descendents y Dead Kennedys, entre otras, vienen izando la bandera anti-autoridad desde 1988. Pennywise se pone l nivel de sus oyentes, desde sus letras hasta en su forma de vivir el día a día: lanzaron todos sus discos de forma independiente (Epitaph Records) y son los narradores de las historias de sus espectadores.

Los afiches anunciaban que tocarían en el marco del We Are One Tour y que además venían a presentar su nuevo disco, Never Gonna Die. Sin embargo, sólo se escuchó un solo track nuevo, ‘Live While You Can’, y eso ayudó a que el resto del setlist fuese puro descontrol, baile y pogo. Para añadir a toda la euforia y al color del show, cabe destacar la heterogeneidad de remeras: Suicidal Tendencies, Pantera, Ramones, Rancid, y Circle Jerks se hicieron presentes y dejan en evidencia que Pennywise une a personas de todos los palos, partiendo desde el punk-rock clásico hasta el anarco o el crossover.

A las diez de la noche en punto, Jim Lindberg, Fletcher Dragge, Randy Bradbury y Byron McMackin salieron con todo al escenario de la mano de ‘Peaceful Day’. Paz es lo que menos hubo, sobre todo entre los que quisieron filmar y se indignaron por las personas que hacían mosh, sin entender la dinámica de los recitales de punk. Plagado de canciones de los primeros LP’s, el listado continuó con las no menos intensas ‘Rules’ y ‘Homesick’, en las cuales se armó un pit ideal para el pogo, en algunas oportunidades realmente violento debido a la cantidad de patadas, empujones y jóvenes cayendo al piso.

Autodefinido como un hombre enfrentado con el establishment, Lindberg recordó al G-20 y su reunión en Argentina: “Qué lástima que tantos cerdos hayan ensuciado su hermoso país. ¡Digamos NO a sus políticas!”. La respuesta del público fue instantánea y decorada con la fuerte versión de ‘My Own Country’, seguida por las combativas ‘Society’ y ‘Straight Ahead’.

Fletcher, guitarrista principal y uno de los únicos dos integrantes presentes desde el nacimiento de Pennywise, recordó a su abuela en ‘Broken’, y también hubo homenaje para dos formaciones amigas: ‘Do What You Want’, de Bad Religion, y ‘Let’s Lynch the Landlord’, de Dead Kennedys, fueron cantadas al por mayor, algo que sorprendió al póker de músicos: “¿Hay alguna que no se sepan?”, bromeó Jim.

Los últimos instantes de la seguidilla que no dio lugar para el respiro terminó con la mencionada ‘Stand By Me’ y ‘Bro Hymn’. Al igual que en Groove y en Teatro de Flores, lograron que los que estaban solos abrazaran al desconocido de al lado, e hicieron sentir a las 600 personas como si fueran amigos de toda la vida, dándoles un sentido de pertenencia y una razón por la cual seguir adelante y tomar posesión de sus destinos y decisiones.  Como dijo Fletcher antes de ‘Unknown Road’: “¿Vas a hacer lo que te dicen o lo que vos querés hacer?”.

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