SAM SMITH: AL NATURAL

 
Foto por   Freya Goossens
 

El estilo musical de Sam Smith recorre todos los matices que pueden englobarse en la categoría de «canciones para corazones rotos». Con una voz dramática que amaga a quebrarse sobre el sonido de un piano, Smith siempre tendió a la austeridad para componer sus temas. Sin hacer uso de una excesiva parafernalia de elementos, los dos trabajos discográficos del cantante inglés saben recorrer en poco tiempo, aunque quizás con una monotonía desconcertante, todos los pensamientos de un alma frágil que busca que "se queden con él".

Desde su preadolescencia, el cantante convivió con el objetivo claro de convertirse en el portavoz de una generación. Apoyado enteramente por su familia en la decisión de iniciar una carrera musical, la adolescencia de Smith estuvo plagada de decepciones previas a su estallido en la industria, llegando a tener, a sus 12 años de edad, hasta seis representantes que no supieron aprovechar su potencial.

Siendo altamente influenciado por el estilo de artistas como Aretha Franklin y Lady Gaga, Sam fue en principio apodado como “El Adele Masculino”, haciendo referencia a lo similar que es su estilo con el de la cantante londinense.

Habiendo declarado abiertamente su homosexualidad desde niño mientras asistía a una escuela católica, el compositor inglés debió enfrentarse al hecho de ser un creyente devoto al cual se le negaba, por su orientación sexual, el poder practicar su religión con total libertad. No es sorpresa que en canciones como 'Pray' explore su relación con un Dios al cual él llama, pero de quien pareciera no obtener respuestas, solo una mirada juzgadora.

Lamentablemente, Sam Smith también ha mencionado en más de una ocasión que, si bien no recibió maltratos de su familia y compañeros

de colegio por su orientación sexual, sí fue víctima de bullying por parte de algunos vecinos de su ciudad. Este tipo de violencia homofóbica incrementó, según el cantante, cuando a sus 18 años se mudó a Londres, donde trabajó durante dos años en varios bares como camarero.

Siendo altamente influenciado por el estilo de artistas como Aretha Franklin y Lady Gaga, Sam fue en principio apodado como “El Adele Masculino”, haciendo referencia a lo similar que es su estilo con el de la cantante londinense —a quien Smith también nombra como una influencia—. Quizás esta definición con la que fue bautizado por el periodismo musical no haya sido más que una innecesaria necesidad de comparación entre dos músicos que comparten claras influencias.

Claramente, el británico fue sometido a todo tipo de presiones a lo largo de su vida: la expectativa por la fama que lo acompañó toda su adolescencia; el no poder practicar su fe en paz por las creencias retrógradas de la iglesia que frecuentaba; el ojo juzgador de la crítica musical que tardó en reconocer su individualidad como artista y la violencia que vivió a lo largo de su vida por ser homosexual. Todas estas vivencias formaron a este joven de veintiseis años que hoy en día se encuentra en la cima de su carrera y supo trasladar todas esas vivencias en una obra musical sensible y melancólica.

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Sam Smith y su sensibilidad llegarán a la Argentina para la próxima edición del Lollapalooza. Se presentará el día 30 de Marzo y acá podés adquirir tus entradas.