FESTIVAL BUENA VIBRA: AFUERA LO MALO, ADENTRO LO BUENO

 
CATRIEL 2.jpg
 

En un contexto de lluvia y ansiedad por la final de la Copa Libertadores que se disputaba esa misma tarde, el Festival Buena Vibra llevó a cabo su onceava edición en el Konex. Debido al temporal, los horarios de los shows que se presentarían en la jornada debieron ser reestructurados y trasladados en su totalidad a la sala de columnas, donde un pequeño y sorpresivo escenario improvisado, puesto al costado del salón, fue la estrategia elegida para que todas las presentaciones pudieran desarrollarse en tiempo y forma.

Ante un reducido público que de a poco ingresaba al sector techado del recinto, Guli y su pop psicodélico dieron el puntapié inicial de la jornada. Marcando la línea de lo que sería una tarde noche atravesada por la variedad de estilos sobre el escenario, Agustin Bubich y su full band regalaron melodías alegres y ritmos eclécticos para comenzar a congregar a los presentes, que se encontraban dispersos entre las distintas actividades de entretenimiento que ofrecía el festival.

Mientras algunas personas aún permanecían en el patio observando la victoria de River sobre Boca —en una pantalla que fue colocada en el escenario exterior—, en la sala de columnas Crewrod se encargaba de invocar ritmos sensuales y cargados de groove. La voz de Lucía Rodríguez demostró ser el condimento perfecto para las bases souleras del grupo, quienes implícitamente invitaron a todo el público a bailar para olvidar la fría lluvia que aún caía afuera.

Luego fue el turno de Valdés y su pop electrónico traído directamente desde Córdoba. Pancho Valdés, cantante de la banda, deslumbró a todo el mundo con su gran habilidad vocal en temas como ‘Únicos En El Mundo’ y 'A Mi Lado’. El músico además demostró, entre pasos de baile al mejor estilo Michael Jackson, su calidad de showman —particularmente con la canción instrumental ‘Gris’, que fue la banda sonora perfecta para sacar a relucir sus movimientos más calientes—. Cerrando con su mayor hit, 'Bailar Sola’, el grupo cordobés se retiró del escenario con la seguridad de haber brindado un show totalmente a la altura de las circunstancias.

Con la caída del sol llegó el show de Ca7riel, quien dió una presentación lo suficientemente enérgica y potente como para que la gente se revolucionara en un clima de agite y groove. Compartiendo escenario con la ATR VANDA y Paco Amoroso, el rapero emergente demostró ser capaz de trasladar todas las emociones de su material de estudio al show en vivo. Entre varias interacciones con el público y canciones como ‘A Mí No’ y ‘Terrible Kiko’, el show de Cato fue un golpe adrenalínico para sus seguidores y, probablemente, para más de una persona que aún desconocía su existencia.

Ante el ferviente aplauso de los presentes, Marilina Bertoldi marcó su imponente presencia en el escenario. Recorriendo canciones tanto de su más reciente disco, Prender Un Fuego (2018), como de su anterior trabajo, Sexo Con Modelos (2016), la artista santafesina evocó, a través de su potente voz, desde gritos de furia y rebeldía en ‘O No?’ hasta sensuales melodías llenas de groove en ‘La Casa De A’. Debido a desafortunados problemas con el sonido, la artista cortó por la mitad la canción ‘Rastro’ a modo de protesta; acto que fue seguido por un cálido “Olé Olé Olé Maru Maru” de parte de su público, quienes demostraron su total apoyo ante la queja de la cantante. Al finalizar ‘Racat’, el último tema del set, la compositora se aproximó a la valla y abrazó a su público casi como agradeciendo el aguante que le habían brindado minutos antes.

Terminado el recital de Marilina Bertoldi, varios de los presentes decidieron salir al patio del Konex —probablemente para despejarse un poco después de tantas horas dentro del sector techado—, y Tadeo Mangudo se dio cuenta: el cantante de Jugo le recriminó esta actitud al público diciendo: “Si termina una banda en el otro escenario, no se vayan y vean a los artistas que quedan”. Entre ritmos funky y un sonido contundente, el quinteto continuó su show hasta el final, no sin antes tirar un último comentario: "Con dos o tres cajas sonamos ‘atr’ igual. ¿Suena bien, no? ¿Me puedo enojar? ¿Puedo ser la diva del konex?", dichos que dejaron plantada la duda de si Tadeo se estaba refiriendo a cómo Marilina cortó su show unos minutos antes.

Una tarde noche variada, llena de bailes, solos de guitarra y, por sobre todo, buena vibra.

Para cerrar la noche, Mustafunk dio un show lleno de potencia y riffs, dejando claro que ni la lluvia ni la reestructuración de los escenarios serían obstáculo suficiente como para frenar el espectáculo. El romanticismo de ‘Yogurt’ y el pogo salvaje de ‘Fever’, pasando por los riffs de ‘Monos’ y ‘No Me Mires’, fueron algunos de los matices bien logrados —sin perder la virtud de la homogeneidad— por la banda. Con un sonido abrumador y el estallido del aguante de la gente, la banda de Paso Del Rey le puso el broche de oro a una tarde-noche variada, llena de bailes, solos de guitarra y, por sobre todo, buena vibra.

 

Todas las fotos por Camila Antole