DEEP SEA ARCADE: "NECESITAMOS QUE LA INDUSTRIA VIRE"

Desde la zona de la pileta en un hotel boutique de Palermo, los Deep Sea Arcade, australianos que fusionan rock, psicodelia y electrónica, hablaron con SPE mientras tomaban cerveza sobre reposeras de plástico, disfrutaban del aire primaveral de Buenos Aires entre latas ya vacías, jeans, botas y camisas desabotonadas hasta el medio del pecho.

SPE: ¿Cómo estuvo el show de ayer en el BAFIM?

NIC McKENZIE: Estuvo muy divertido, fue un set corto, parte de una especie de conferencia de la industria musical. No fue una gran fiesta, pero la pasamos bien. Volveremos y haremos otra cosa.

SPE: Quiero preguntarles sobre Visions, el festival que producen en Australia.

NIC: Yo soy el curador. Lo vengo haciendo hace tres años. Es parte de otro festival, Vivid, y además hacemos un circuito nacional: Brisbane, Melbourne y Sydney.

SPE: ¿Buscas nuevas bandas para armar el lineup?

NIC: ¡Sí! ¡Exacto! [me interrumpe emocionado]. También integramos otras bandas con más trayectoria. Jay Watson, de Pond y Tame Impala, The Preaches, bandas australianas realmente muy muy buenas. Pero la idea es apoyar talento emergente, dar espacio a nuevas bandas y garantizar una buena audiencia, ¿no? Así cuando viajan a tocar a Brisbane o Melbourne, no se encuentran con una sala vacía.

SPE: ¿La decisión de crear y gestionar este festival viene desde una necesidad como músicos de mostrar las diferentes cosas que suceden en la escena?

NIC: Definitivamente. La idea se me ocurrió después de estar en Londres por seis meses, donde descubrimos que Rhys Webb, bajista de The Horrors, tiene un lugar llamado Junk Club. Nos pareció una idea brillante. Necesitamos que la industria vire hacia un lugar donde las bandas, las personas que hacen música, trabajen todas juntas. Tal vez en el futuro habrá menos industria… Esta es la manera que tenemos de formar parte de lo que amamos de Australia.

SPE: Se tomaron su tiempo para lanzar este último álbum, Blacklight. ¿Sienten que las canciones tienen un diferente sonido entre sí, a causa de todo el tiempo que llevó hacerlo?

NIC: Son como… señaladores. Es como cuando olés algo y de repente te acordás de tu abuela. Es un álbum así para nosotros, porque se nutre muchos momentos diferentes. El motivo por el que tardamos tanto es que yo estaba abrumado por la producción y Nic estaba trabajando en otra cosa. Nos juntábamos a hacer música cuando teníamos tiempo.

SPE: ¿Cómo fue el proceso de grabación? ¿Tienen su propio estudio? ¿Estuvieron involucrados en la producción?

NIC: Fue una colaboración entre Eric J Dubowsky y yo. Pasamos mucho tiempo grabando, trabajando juntos para crear una paleta de sonidos. Para mí esto fue como aprender a volar: le dijimos puntualmente qué era lo que queríamos en cuanto a audio, qué queríamos aprender. Además, yo trabajo componiendo música para películas, así que fue un aprendizaje muy interesante poder volcar ese tipo de conocimiento al sonido que queríamos lograr. Normalmente, Nick venía a mi estudio, grabábamos cosas, yo hacía una primera mezcla para después llevarle ese material a Eric J y que él hiciera su magia. Pudimos acercarnos un poco a lo que queríamos, pero fue él quien logró nuestro verdadero sonido.

Las baterías son lo que no podés hacer en casa. Todo lo demás sí

SPE: ¿Grabaron algo en algún lugar extravagante?

NICK WEAVER: Las baterías son lo que no podés hacer en casa. Todo lo demás sí y aporta personalidad a la grabación. Podés pasarte el día entero para encontrar el sonido indicado y no importa el tiempo, creo que es excelente para muchísimas bandas.

NIC: Yo tengo un espacio en un lugar que se llama Chippendale, donde tengo mi estudio, y de hecho es también un Airbnb… como un Airbnb para bandas, que también es un estudio.

SPE: ¿Me estás diciendo que puedo alquilar un Airbnb que viene con un estudio en el departamento?

NIC: ¡Sí! No toques nada [risas]. Hay un seteo básico, normalmente dejo algunas cosas y todo listo para que quien llegue pueda enchufar su computadora y listo. Es como un loft, tiene una habitación arriba que tiene un sonido tremendo, ahí grabamos. También tiene otra habitación que está arriba de un pub, ahí grabamos mucho también. Así que hay un poco de todo: sonidos de acá, sonidos de allá.

SPE: ¿Tuvieron filtración de sonidos del bar en la grabación?

NIC: Es muy gracioso que preguntes justo eso, de hecho, porque en el pub [las risas interrumpen el discurso] hay máquinas tragamonedas [las imita]. Así que se pueden escuchar en los tracks de voces algunos ¡blings! ¡chings!

SPE: Cuando se graba un álbum siempre se generan algunos rituales alrededor de la rutina de grabación. ¿Qué clase de lugares así pueden asociar a la grabación de Blacklight?

NIC: Uh, varios… bueno, obviamente el pub del piso de abajo. También había otro pub donde grababan muchas bandas australianas… los DMA’s, por ejemplo. Se volvió como una especie de hub cultural. Ahora lo vendieron, una pena. Estaba pensando también en la casa que teníamos cuando estábamos en Londres [“¡Uuuuuuuuuuuuuuuuh, sí!”, interrumpe Nick, y ríe] y grabamos…

NICK: La plata fue un tema… yo trabajaba en un callcenter tratando de hacer algo de plata, también shows y un disco. Había un deli que vendía una papa con cebolla y algo más por… dos libras. Básicamente toda la banda vivió a base de eso.

NIC: ¡Uh! A que no sabés quién era nuestro vecino… Chris Webb. Se podía escuchar el metrónomo en toda la cuadra.

SPE: ¡Podrían haberlo usado para grabar! Ése hubiera sido un ft. extraño…

NIC: ¡Ft. el metrónomo de Chris Webb!

SPE: ¿Podrían recomendar cinco bandas under de Australia que no podemos dejar de escuchar?

NIC: Hay tantas… Ayer hice una playlist en Spotify, y te voy a pasar a los primeros cinco. I Know Leopard, Ocean Alley, Phantastic Furniture. ¿Conocés a Julia Jacklin? Es su banda. También tiene discos solistas, es muy buena. Jack River, Laura Jean. ¡Uh, también está Amyl and the Sniffers! Otra artista nueva, del mismo círculo de amigos de los Tame Impala: Stella Donnelly. Es muy muy buena, es un ícono de la lucha feminista en Australia.

Y entonces el celular dejó de grabar: la entrevista estaba oficialmente terminada. Prendimos un cigarrillo y seguimos charlando sobre streaming, plata e industria: en otras palabras, la lucha por la supervivencia básica de los y las que hacen música. Hablamos sobre la necesidad de romper con el mito romántico del artista que muere de hambre, también de la imagen irreal del artista lleno de plata. “Los que generan esa cantidad de plata están como en una nube, los Rihannas y Drakes del mundo. Los artistas no volamos en jets privados y todo eso… a mí me gustaría que mis amigos y amigas puedan volverse viejos haciendo música”, dijo Nic. Es una angustia constante, una lucha que no termina. “El sistema de Spotify no funciona. Pagás para entrar a una plataforma que después te da solo unos cuantos centavos por reproducción. Deberíamos desarrollar algún tipo de sistema con propinas, algo así, para que puedas donarle plata al artista después de varias reproducciones, ayudar a que el arte se siga creando”.