LOS MEJORES DISCOS INTERNACIONALES DEL 2018: TOP CINCO

 

MGMT regresó este 2018 con Little Dark Age, un disco que rompe con todas las expectativas que se podrían tener sobre el dúo americano. Moviéndose de su marcada impronta psicodélica a un costado más cercano al synth pop ochentero, Andrew VanWyngarden y Ben Goldwasser recorren en canciones como ‘When You Die’ y ‘Me And Michael’ la nostalgia por el pasado que tanto ha influenciado a la cultura popular contemporánea. Sacando a relucir nuevamente su enorme capacidad a la hora de componer hits, el grupo estadounidense volvió a impresionar a todos sus fanáticos —y no tan fanáticos— con un trabajo que, esperemos, sea el precedente de una nueva gran y luminosa era.

Por Iván Gritar


4) The Now Now - Gorillaz

The Now Now, el sucesor de Humanz (2017), le vuelve a dar protagonismo a la mente de Damon Albarn y nos trae una colección de canciones divertidas y de fácil escucha. El disco entrega un abordaje del pop con el sello de la banda animada más conocida del mundo. Los cuarenta minutos que dura mezclan disco, house, pop y dejan ver la esencia colorida que ha caracterizado a Gorillaz. La idea de fiesta está en momentos como ‘Humility’ y ‘Lake Zurich’, mientras que lo reflexivo y el lado más sereno de Albarn aparecen en temas como ‘Idaho’ o ‘Souk Eye’. The Now Now permitió a Gorillaz soltarse y volver a refrescar su catálogo, y en su segundo disco en dos años nos recuerdan que su espíritu sigue igual de inquieto y que la búsqueda es constante.

Por Martín Córdova


La sorpresa de temas como ‘The Man Who Married a Robot’ son quizá la forma de cristalizar lo que significó la llegada del tercer álbum de la banda de Manchester. Lo que perfilaba ser una obra plagada de melodías pegadizas y repetitivas propias del synth pop, como es el caso de ‘TOOTIMETOOTIMETOOTIME’, terminó siendo un trabajo peligrosamente diverso que mantiene la coherencia gracias a un hilo conductor: la modernidad nos ha fallado, y quizá un álbum sea la forma de solucionarlo.

Por Belén De Corazones


2) Negro Swan - Blood Orange

Si hay dos palabras que definen a la perfección el cuarto disco de estudio de Blood Orange son “fineza” y “audacia”. Y ambas fueron, sin lugar a dudas, la principal razón por la que Negro Swan captó la atención de toda la crítica especializada y de la mayoría de sus colegas. Nacido en Gran Bretaña bajo el nombre de Dev Hynes, el gran protagonista de la banda exhibe una capacidad única para poner en primer plano los elementos analógicos (sobre todo la guitarra, el piano y el saxofón, todos ellos de la más absoluta pericia técnica) y para,en un gesto revolucionario, deformar y redefinir por completo los límites entre el hip hop clásico y géneros lindantes como el funk, el soul, el jazz, el R&B, el gospel, el dance y hasta uno menos hermanado como el pop, convirtiéndolo en una pieza imprescindible dentro de una era dominada por la automatización.

Por Rodrigo López Vázquez


Sin dudas uno de los eventos musicales más relevantes del año fue el regreso de los Arctic Monkeys con un nuevo material de estudio después de una larga pausa. Tras muchas especulaciones sobre cómo sería la impronta sonora del cuarteto británico después de un disco como AM (2013), gran éxito de ventas, los monos regresaron con una gama de sonidos que generó opiniones muy divididas entre los fans.


Tranquility Base Hotel + Casino significó un volantazo en el sonido del conjunto —más allá de que Alex Turner ya se encontrara experimentando con estas novedosas texturas musicales y estéticas en su banda alternativa, The Last Shadow Puppets—, que no solo cambiaron los riffs rockeros por melodías de piano, sino que también abandonaron las camperas de cuero y las reemplazaron por sacos de colores opacos.

Transitando todo el disco como si fuera una gran canción, la voz de Alex Turner narra historias de ciencia ficción sobre ritmos cuadrados de batería, todo mientras el resto de los instrumentos se acomodan a su voz y la complementan. Debido a esto mucha gente criticó este trabajo por ser más “un disco solista de su frontman” antes que un proyecto genuino del grupo. Pero el sonido hipnotizante, por momentos sensual y por otros oscuro que tiene Tranquility Base ha sabido crecer en los oídos y los corazones de quienes le brindaron las escuchas que se merece.

Por Iván Gritar