NICK DRAKE, CORAZÓN ACÚSTICO

NICK DRAKE, CORAZÓN ACÚSTICO

Hay muchas razones por las cuales el éxito comercial llega (o no) a la vida de los músicos. Quizá en algún lado, Nick Drake, músico inglés, se esté preguntando por qué jamás le llegó. O quizá no, y está conforme con su anonimato.

Nació en Inglaterra en 1948 y se caracterizó por pocas ventas, poco éxito, pero increíble sonido y letras memorables. Un genio frágil que padecía de depresión, dejó atrás tres álbumes con una belleza especial: ‘Five Leaves Lefts’ (1969), ‘Bryter Layter’ (1971) y ‘Pink Moon’ (1972), donde no sólo se encuentran inusuales afinaciones de guitarra y una calidez que el folk-rock agradecería más adelante, un sonido introspectivo y oscuro, sino también letras que reflejan una tormenta emocional producto de su enfermedad.

Su primer álbum es un festín de orquestaciones y guitarras ornamentadas, con contrastes como ‘Way to Blue’, donde la voz de Drake es de mayor y único peso. Su segundo álbum tiene un no sé qué del blues y el jazz, condimentado con letras personales, y su último trabajo ‘Pink Moon’ sea quizá el más oscuro y el más limpio, grabado en soledad, sin banda que lo acompañe, valiéndose de su guitarra acústica, su voz y pequeños riffs de piano.

De calidad tímida, su persona no destacaba por sus exóticos looks o la actitud estrafalaria que coetáneos como David Bowie mostraban para 1970, y su música tenía un indiscutido sello inglés. Con melodías tranquilas, influenciadas por Bob Dylan, otro poco de Simon & Garfunkel y con extrañas reminiscencias a Kevin Ayres, un fuerte peso de la guitarra, una voz profunda y letras oscuras, la música de Nick Drake no encontró éxito comercial en su época.

Con un respaldo discreto, pero a la vez consistente del folk-rock, la música de Drake crea una atmósfera de ensoñación y calma que le queda bien a cualquier noche tranquila. Su sonido es pulido y mantiene una cálida fluidez, es delicado como su persona y brinda esa cualidad que hace sentirla personal.

Fue Joe Boyd, quien ya trabajaba con artistas del revival del folk, quien lo hizo firmar bajo Island Records, e intentó concretar varios conciertos que en 1970 Drake dejó de realizar por cuestiones diversas, entre las de más peso, su estado psíquico. De todas formas, sus presentaciones en vivo fueron pocas y lacónicas, siempre tímido y poco dado en el escenario

Su vida terminó en 1974, él con 26 años, privando al mundo de poder tener más creaciones musicales suyas. Su depresión lo atribulaba, alejándolo de la escritura y composición, y volviéndolo una persona misteriosa y hosca que se alejaba de la música es sus períodos de peor estado emocional.

Su momento de éxito podría decirse que llegó muchos años después, en 1999, cuando su tema ‘Pink Moon’, del álbum homónimo, fue elegido para el primer comercial de Volkswagen en internet. Al respecto, Ron Lawner, director creativo de la firma a cargo del comercial, dijo: “la canción es muy especial. Es una vieja canción de un hombre llamado Nick Drake (…) Es una buena introducción a Nick Drake si no estás familiarizado con él. Es muy transportadora”. Y lo es.

Su música ha influenciado a muchos artistas, como es el caso de Eliott Smith, cuya frágil voz recoge influencias de Drake, Jeff Buckley, Bon Iver o Iron & Wine, donde la marca de su creación es imborrable.

Nick Drake es una personalidad misteriosa, tímida, que refleja su forma de ser en su música. Conocer su creación es conocerlo a él y, aunque corta, su carrera destaca por una limpieza de sonido y una habilidad de composición que toca a quién lo escucha. ‘Place To Be’, ‘Free Ride’, ‘River Man’ (con arreglos de cuerdas de Harry Robinson) son buenos lugares para conocer a un artista que, pese a ser silencioso y poco comercializado, debería estar presente en, al menos, un playlist de cada amante de la buena música.

Comunicadora Social. Fotógrafa del mundo. 

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