SUENA EN SPE: THE OTHERNESS

Hay muchas cosas que hablan de una banda, además de la música. Si bien es (muy) obvio que el condimento esencial en toda receta es la forma en que suena, hay por demás detalles que permiten darle a la banda un plus extra que identifica, genera conexiones y brinda personalidad. En SPE nos introducimos en el arte de las portadas de los álbumes porque, aunque existe una frase que sabiamente dice “no juzgues un libro por su portada” (equivaldría para discos, también), sabemos que, inevitablemente, se hace.

The Otherness es una banda de rock proveniente de la Patagonia Argentina, formada por Martín y Gonzalo Cativa, Agustín Damer y Pablo Gaggioni. Su trayectoria se armó, en un comienzo, con giras internacionales por Europa fruto pura y exclusivamente del trabajo propio y a pulmón. La calidad del sonido, la sinceridad de sus canciones y la vuelta a las bases del rock clásico fueron los ingredientes, quizá, del éxito. Hoy en día cuentan con su primer disco homónimo, con catorce canciones que son una oda al buen rock.

EL CÓMO Y EL POR QUÉ DE LA PORTADA

La portada fue una idea desarrollada por la banda junto al fotógrafo Valeriy Hnatenko. La banda explica que: "quisimos capturar en una sola imagen los conceptos más importantes de nuestro disco: la figura de una chica que represente la sensibilidad femenina de nuestra visión artística en contraposición al sexismo-machismo propio de los clichés de la cultura rock; y, por otro lado, poner bien al frente la  grassroots music —la música de base popular, simbolizada por las raíces del árbol—. Elegimos un spot con luz natural y de tarde para reflejar la claridad de lo que queremos decir. La transparencia con la que se comunica nuestro grupo".

Si la portada refleja el espíritu de The Otherness, la respuesta es certera, ya que "presenta elementos visuales que son abordados en las canciones del álbum". De esta forma, aluden a la música como capaz de sentir, redimir, unir y potenciar. Su filosofía es clara cuando se expresan: "la incomunicabilidad es la fuente de toda violencia: física, psicológica y sexual. Y la violencia, sea cual sea la manera en que se manifieste, es un rotundo fracaso". Con respecto a los modelos habidos y por haber, hacen alusión al molde retrógrado del rock misógino, que va quedando atrás. "El sexismo de la cultura rock huele rancio y nuevas expresiones lo están desplazando. Los músicos abusivos son denunciados y ya nadie volverá a callar al respecto. Es una cuestión de mentalidad generacional.  Por eso pusimos una chica que mira de frente en la portada".

 

"Las cosas están cambiando. Ellas lo sienten, nosotros también".

 

Y por otro lado, todos merecemos un espacio libre, como el que se observa en plena calle —la foto fue tomada en un espacio público— para disfrutar de los shows sin ser golpeados, ni sentirnos asfixiados por la prepotencia del mono-macho del pogo cuya animalidad no permite bailar sin recibir un codazo. "Esto es música, no es fútbol ni rugby. No somos barrabravas. Ya fue la cultura del aguante. La cuestión acá no es la masividad versus lo elitista, lo popular versus lo vanguardista,  o cualquier diferenciación. Acá la cuestión es sobre el respeto y que todos la pasen bien. Tenerlo en cuenta".

Tras conocer la identidad de la banda a través de su cara más visible, explorar los temas es un viaje de ida. Sus letras, al igual que su nombre mismo, están en inglés; al ser un país en habla hispana, es obligado preguntarles por dicha cuestión. "Para The Otherness (La Otredad) la música no tiene nacionalidad ni lenguaje determinado, es universal y por extensión lógica, el público también", explican sobre el tema. "La música no es de ningún país o idioma particular. Es ridícula esa idea de “quiero música en MI idioma”. La nacionalización y posesión de la música… ¡Puaj! La música es de todos, de cualquiera, parecidos y diferentes. La música está hecha de todos".

 

"Es irrelevante el idioma en la música, lo importante es qué se dice y cómo".

 

Cómo lo dice y qué dice, tiene que ver con que "la música suene copada, que esté bien interpretada, que tenga pasión y corazón; y que las letras sean significativas, que te conmuevan o te hagan pensar". The Otherness, indican, trasciende el mandato social: nadie elige dónde nacer, qué idioma hablar o qué sexo tener. "Nosotros proponemos aceptar eso desde la libertad y que cada uno se invente como quiera ser. El nacionalismo es una idea cancerígena, promueve el orgullo por algo que uno no hizo y el odio del otro por ser distinto… porque sí. Eso aplicado a la música y cualquier ámbito es un prejuicio que atrasa 1000 años".

Son claros cuando dicen que cantan en inglés porque les gusta el sonido para sus canciones, y lo comparan preguntando por qué la gente usa tecnología, o ropa importados, o comida extranjera. "No es una obligación preguntarlo, pero lo hacemos. La gente, cualquier persona, es ciudadana del mundo. Eso es una premisa en la libertad del pensamiento que puede reflejarse en las acciones. Aceptación de la diversidad. Empatía. “Sin contrarios no hay progresos”, escribió William Blake mucho antes de que exista Google Translate para buscar qué dicen las letras de cualquier banda del mundo…"

Quizá, tener letras en inglés parece un plus si se trata de girar en el extranjero y llegar a un público que, desde el vamos, no habla español. Sin embargo, The Otherness aclara que no les ayudó en absoluto. "Nos ayudó que a la gente que programa recitales o a los dueños de los clubes, les gustara la música que hacemos; y también a algunos medios ingleses como Louder Than War, Rock Sound, Subba-Cultcha, NME, Gigwise y The Quietus" —todo ellos, reconcomios medios dedicados a la música—. No escatiman en verdades y son completamente auténticos cuando dicen que les costó mucho ir de gira, sobretodo la primera vez. "Tuvimos que hacer un gran esfuerzo para conseguir shows y luego poder tocar en más ciudades, hubo mucha prueba y error, hasta que gira tras gira fuimos mejorando en todos los aspectos de la organización de un tour y todo lo que implica viajar desde tan lejos, de forma independiente y auto-gestionada".

El colectivo de bandas del interior, hace ya un tiempo, comenzó a tener un gran impacto en Capital Federal. Sin ir más lejos, el colectivo de bandas de Mendoza (por nombrar de lo más resonante hoy en día), han demostrado que la centralización no tiene sentido. "Lo vivimos como algo muy sano porque cualquier polarización o concentración en el centro de algo es una limitación", opina la banda cuando se toca el tema. "La cultura del ghetto resta también. Hay que ser abiertos. Lo importante es la receptividad y la diversidad, la multiplicación de las voces. Así que es fantástico que bandas de todas las provincias toquen en todos lados. El talento es más abundante que la visibilidad que tiene. Por eso hay que apoyar los espacios de base popular, los lugares para tocar, pequeños, medianos o grandes, el underground; ya que es en esas plataformas donde surge la música nueva y los artistas jóvenes empiezan a difundirse, crecer y sobretodo, fundamentalmente, empiezan a ser escuchados".

 

"Es fantástico que bandas de todas las provincias toquen en todos lados".

 

Por último, presentar la banda en una canción, para aquellos que no la conocen y quieren embeberse en el tema, los hace elegir 'Feedback Calling'. "Es como una llamada a las nuevas generaciones, a que se junten, independientemente de su raza, sexo, clase social, religión e ideología política. Es una canción sobre la fuerza de la música, la integración y la consciencia de la  libertad, pese a las adversidades que se viven día a día. La canción transmite diversión,  alegría y esperanza sin perder el espíritu crítico. Por eso abre el disco".