AL FINAL VI LA CASA DE PAPEL

Sabemos perfectamente que porque a un producto lo mire todo el mundo no significa que sea garantía de calidad. Pero ¿por qué será la serie del momento y nos genera adicción? Repasemos…

Un plan perfecto. Una mente maestra: el profesor. Ocho "atracadores" con sobrenombres de ciudades. ¿El plan? Tomar la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre de España para hacer sus propios billetes: 984 millones de euros. Un plan ambicioso, por cierto. Así es como de la mano del profesor (Álvaro Monte) y su plan calculado hasta el más mínimo detalle, Tokio (Úrsula Coberó), Berlín (Pedro Alonso), Río (Miguel Herrán), Denver (Jaime Lorente), Nairobi (Alba Flores), Moscú (Paco Tous), Helsinski (Darko Peric) y Oslo (Roberto García) se adentran en la fábrica para llevar a cabo su plan. Pero no todo les será tan fácil ya que tendrán a la policía pisándole los talones...  

Los atracadores entran a la Fábrica de Moneda y Timbre vestidos con monos rojos y caretas de Dalí, y a partir de allí distribuyen la misma vestimenta a los rehenes así la policía se vuelve incapaz de distinguirlos de los atracadores. Gran decisión a nivel de guión y arte que se convierte en algo icónico. No solo por la perspicacia de los atracadores (a nivel guión) de generar confusión en la policía, sino también por la rareza de la vestimenta que se termina convirtiendo en el rasgo distintivo de la serie. La serie crea rasgos distintivos propios como son el mono rojo y la careta de Dalí, creando una iconografía propia y haciendo que el espectador la identifique fácilmente.

A pesar de algunas cuestiones de guión, la actuación es impecable en cada uno de los personajes, lo que hace que no te desconectes en ningún momento, sumado al gran nivel de fotografía que acompaña cada momento prolijamente. La intriga está muy bien manejada, ya que el hecho de que vivamos el "minuto a minuto" con los secuestradores hace que cada espectador sea un rehén más de la serie.

Y si te quedan algunos argumentos para refutar la serie, el ritmo de 'Bella Ciao' o la risa característica de Denver nos hacen olvidar cualquiera de ellos. La elección de dicha canción es excelente: 'Bella Ciao' fue una canción popular italiana cantada durante la segunda guerra mundial por los simpatizantes del movimiento partisano italiano cuando luchaban contra las tropas fascistas y nazis. La melodía de esta canción genera una empatía sinigual con los atracadores, y el ritmo pegadizo y alegre hace que las imágenes junto con la música se impregnen en nuestro inconsciente.

El contexto histórico en el que es emitida La casa de papel tiene mucha incidencia en la captación de espectadores. España está viviendo un clima de descontento político y eso se traslada a sus series. Una situación similar sucedió en nuestro país en el año 2001 con  Los simuladores, un grupo de gente que resolvía problemas, aquellos problemas que ni el Estado podía solucionar. Entonces aquí vemos un punto fuerte de atracción en ambas series: el deseo inconsciente (o consciente) de los espectadores de ver que al sistema lo engañan. Ese mismo sistema que prometía cuidarnos nos ajusta, nos toca el bolsillo. Ese sistema es engañado por un puñado de atracadores al igual que nos engañó a nosotros alguna vez. Por más de que se trate de una ficción, inconscientemente se produce una satisfacción al saber que el damnificado es el que alguna vez nos robó o nos hizo daño.

Por último, podemos enumerar varias razones que enfatizan dicha adicción: que esté en una plataforma de streaming tan importante como Netflix, es una serie que tiene muy buenas secuencias de acción y  se destaca enormemente la dirección y no menos importante, el boca en boca. Seguramente más de uno comenzó a ver La casa de papel porque escuchó algún comentario de algún amigo, familiar o conocido preguntándonos si la hemos visto. Y vos... ¿viste La casa de papel?

Colaboración por Valeria Velluso