READY PLAYER ONE: INSERT COIN

READY PLAYER ONE: INSERT COIN

Hablemos sobre el fenómeno que durará exactamente el tiempo que falta para que se estrene ‘Avengers Infinity War’: la nueva de Steven Spielberg ‘Ready Player One’.

Se trata de la gran apuesta de Warner Bros para las pascuas, basada en el libro del mismo nombre del año 2011 escrito por Ernest Cline. Como dato de color, Warner había comprado los derechos para la película el mismo día que el autor cerró su negocio con la editorial, un año antes que el libro se publique.

Una apuesta realmente fuerte por parte de la productora, con una película que se vendió como la mayor maraña de referencias a la cultura pop jamás creada, y que le hace honor a sus promesas.

Nos encontramos en el año 2045 con un mundo devastado por la guerra y todos los lugares comunes de la literatura adolescente, y, ya que estamos en eso, tenemos el ultimo escape de la realidad: OASIS un video juego masivo donde podemos hacer lo que deseemos.

El creador, Halliday, es un fanático de la cultura de los ‘80 (como nuestra generación, que coincidencia…) y por esa razón la película, como el libro, pone a esa época en un pedestal de marfil y construye toda su narrativa en torno a ella. Él, en su lecho de muerte, crea una caza de un easter egg (secreto dentro de un videojuego) para encontrar el heredero de su fortuna y compañía, una maniobra totalmente legal y no inventada como herramienta narrativa.

Halliday muere y crea una manera totalmente legal (y no inventada como herramienta narrativa) para conseguir al heredero de su fortuna y su juego, una caza de un easter egg —un secreto dentro de un videojuego—. Parzival, nuestro protagonista, es un fanático de este hombre totalmente no demente y, junto con otros millones de jugadores, dedican su vida a cazar este secreto. La premisa es pobre, sacada de la historia de cualquier videojuego mediocre: “debes juntar tres de un objeto arbitrario para lograr… algo”. Casi tan pobre que pareciera una decisión consciente para honrar los orígenes de la narrativa en este medio.

Dentro del libro este planteo tiene lógica: los retos, las pistas, toda la trama que gira en torno a las llaves que Parzival debe obtener van hacia el mismo centro, Halliday y su vida. Un hombre tan obsesionado consigo mismo que quiere que aquel herede su fortuna lo conozca a niveles tan enfermizos como para convertirse en él mismo.

Dentro de la película, el planteo se queda corto. El primer reto es una carrera masiva donde el T-Rex de ‘Jurassic Park’ y ‘King Kong’ te persiguen por Delta City (yay! referencias) y, aunque la manera de ganar sea por un pensamiento arbitrario que Halliday tuvo un día arbitrario, no deja de ser “la carrera de la exposición” que solo sirve para presentar de manera eficiente a los personajes principales, los villanos, el mundo, las mecánicas del mundo y el objetivo de la película.

Luego de esta escena realmente mala, la película mejora poco a poco, siendo una adaptación decente de un material original mediocre. Spielberg nos conduce por puntos claves de la trama, por diálogos intensos, por momentos memorables casi de la mano, con una construcción y una dirección impecable (como nos tiene acostumbrados) hasta que la velocidad sube, la cámara comienza a agitarse y el enfoque se descontrola un poco.

 

A fin de cuentas, hace lo que toda buena adaptación debería hacer: reconstruir una historia para adaptarla a otro medio sin perder su espíritu y su lógica, pero sin dedicarse a copiar punto por punto algo intraducible.

 

La película incluso puede modificar el tipo de referencias que incluye sin dañar su esencia, aunque perdiendo parte de la profundidad del libro, ya que se decanta por referencias actuales (como Minecraft, Overwatch, Halo, Street Fighter, DC) o cultura de los ‘80 más reconocida (Volver al Futuro, Ferris Bueller's Day Off, The Shining, AC/DC, Van Halen, entre miles más) en lugar de las referencias más oscuras del libro, pero sin perder esas piezas claves o incluyéndolas de manera menos obvias (como Adventure, War Games o 2112 Overture). Este cambio apunta a la masividad de la película por sobre el nicho al que el libro deseaba llegar. Lo que también modifica el punto central de la historia y las partes más oscuras del libro, incluida la muerte de un personaje principal.

El libro hablaba sobre la obsesión por el pasado de un hombre llevado al estatus de Dios, y la desmitificación del escapismo y de la adoración divina. La película saltea todo esto para llevarnos directamente a una historia de amistad, amor y la necesidad de un mundo real por encima de los videojuegos; un mensaje mucho más familiar, aunque igual de legítimo.

El mayor problema de ‘Ready Player One’ es el mismo que tiene casi toda película adaptada, entiéndase la falta de profundidad que, aunque en momentos claves está bastante bien resuelta, en otros como los giros de la trama, el desarrollo de personajes, el desarrollo romántico de Parzival y Art3mis (degradada de protagonista feminista a interés romántico/plot device) y la dificultad del desafío de Halliday en sí, deja mucho que desear.

Más allá de todas sus fallas, ‘Ready Player One’ es una película decente, incluso divertida, pero que quedará en el olvido por salir en un año de estrenos enormes y a solo tres semanas de la película más esperada de la época por todos los millenials, los mismos que en un primer lugar podrían estar interesados en esta película.

Fundamentalista del buen comer. Es rebelde porque es gratis. Posiblemente esté polemizando sobre algo. Nació con el joystic incluído.