PARTY IN THE DARK

En su tercera visita a la Argentina, Mogwai se centró en la presentación de su nuevo disco Every Country’s Sun (2017), trabajo que los encuentra explorando más allá del post-rock y dándole a la voz un lugar mucho más predominante que en el resto de su discografía.

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La noche comenzó con una breve presentación de Klauss, donde la experimentación de Ernesto Romeo y Franco Nicosia cautivó a quienes se acercaron temprano al Teatro Gran Rex. Las corrientes tradicional y progresiva de la música electrónica cruzaron caminos durante poco más de media hora, quedando el recinto más que preparado para uno de los shows internacionales más esperados del año.

Como un reloj suizo, a las nueve de la noche Stuart Braithwhite, Barry Burns, Dominic Aitchinson, Cat Myers (reemplazante del baterista Martin Bulloch, quien se bajó de la gira mundial debido a una enfermedad) y Alex McKay salieron a escena con una puesta muy austera. Tras un tímido saludo a un público visiblemente feliz, los escoceses pusieron la máquina en marcha con “Friend Of The Night”, una esquizofrénica y ascendente pared sonora en la que la ansiedad y la angustia fueron los sentimientos predominantes.

De inmediato, sorprendió que el sintetizador, en manos de Burns, fuese el proveedor principal de distorsión aún por encima de las dos guitarras comandadas por Braithwhite y McKay. El ambiente cambió por completo durante “Crossing The Road Material”, una pieza rockera en esencia y con influencia directa de David Bowie en su etapa berlinesa. El magistral cierre con el golpeo salvaje por parte de Myers y las dos guitarras desgarradas sobre el sonido del teclado, hizo posible en enlace con la mucho más directa y pesada “Party In The Dark”.

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Los primeros tristes acordes de “Take Somewhere Nice” tuvieron a la voz de Stuart como elemento central, pero la construcción de la melodía desde la batería y las programaciones más agudas fue simplemente exquisita. Es innegable que Radiohead es otro de los lugares hacia los que Mogwai siempre se dirigió en busca de inspiración, logrando canalizar aquí con la versión más introspectiva del grupo liderado por Thom Yorke.

Pero fue en “Coolverine” donde se pudo ver el laboratorio de Glasgow en todo su esplendor, creando con simpleza una de las melodías electrónicas más densas que se pueden encontrar en el mercado. Transitando los variados estadios de la angustia, llegaron a la máxima potencia, permitiendo que los espectadores pudiesen dimensionar  la totalidad del sonido.

Ya superando la mitad del setlist, fue el turno de la intrépida —con tintes de heavy metal y rock sinfónico­— “Killing All The Flies” y la desafiante “I’m Jim Morrison, I’m Dead” en la quen a pesar de la cantidad de instrumentos tocando al mismo tiempo, se pudo distinguir a cada uno de ellos hasta en los momentos de mayor volumen. Acto seguido, en “Rano Pano” pasaron sin punto medio a la clásica jam session, con veintidós cuerdas sobre las tablas y un alejamiento parcial de lo electrónico.

La épica presente en “New Paths To Helicon, Pt.1” dejó en evidencia que no es necesario tener mucha parafernalia visual para poder llegar al alma de quien escucha y observa. La variedad de capas sonoras presentes en su esqueleto hicieron disfrutar al oído atento debido a la habilidad de cinco músicos excepcionales que dieron cátedra de principio a fin. Con el horizonte muy claro —probando que jamás le van a escapar a la distorsión— el viaje a Berlín retornó durante el trío compuesto por “Don’t Believe The Fife”, “Remurdered” y “Old Poisons”.

Para los bises eligieron “Every Country’s Sun”, balance perfecto entre lo analógico y lo digital, y “We’re No Here”, edificio complejo en el que fue posible por algunos minutos sentir la inmensidad a muy pocos metros de distancia. Sin demagogia ni ademanes exagerados, Mogwai se retiró con el ruido de fondo extinguiéndose poco a poco, mientras el público intentaba entender lo que había sucedido en una hora y media de música en estado puro.  

Locutor Nacional. (Casi) Licenciado en Ciencias de la Comunicación. Hooligan de Oasis y The Strokes. Amante de la buena música por encima de todo.