WALKMAN VOL 1: LA ISLA DEL FUTURO

La primera presentación de Future Islands en la Argentina se dio en el marco del ciclo Walkman Vol.1 realizado ayer en Niceto Club. Liderados por el hiperactivo Samuel T. Herring, los norteamericanos recorrieron a pura intensidad y oficio toda su discografía, logrando una conexión absoluta con un público tan fiel como enardecido.

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La noche comenzó bien temprano en el Lado B con la presencia sobre el escenario de los sorprendentes Gativideo. De la mano de un sonido que retrotrae a los ‘80—combinando los sintetizadores con el funk, la psicodelia y el techno— lograron conquistar al público y darse el lujo de presentar su nuevo single “Bruce Willis” con la presencia de Pablo Perillo, imitador del actor norteamericano.

Tras una breve pausa en la que el grueso del público terminó de llegar al recinto, Telescopios aprovechó la oportunidad para mostrar todas sus armas. Apoyados en su disco El Templo Sudoku (2016), los cordobeses instalaron el debate entre el hombre y la máquina, proponiendo un viaje que comenzó en el indie pop más cansino y que finalizó en el techno-disco total. En varios tramos supieron jugar con la distorsión, así como con el pop más radial, pero la faceta más interesante que mostraron fue la experimental con “Ciudad De Tampa”, momento en el que recorrieron varios climas e instalaron una tensión notable.

El recorrido continuó en el Lado A con una excelente presentación de Fonso. Liderados por Lucas Difonzo, los oriundos de Castelar repasaron lo mejor de Zugzwang (2016) y Some Plays (2017), sus dos extensos, vertiginosos e imposibles de encasillar álbumes de estudio. Los ritmos latinos —presentes en una virtuosa percusión—, el funk, el hip hop, el blues, el rock tradicional y el jazz se pudieron escuchar durante poco menos de una hora. Un crisol multiétnico en cuanto a influencias, con una capacidad y talento notable por parte de los intérpretes para llevar adelante semejante mezcla sonora. El único momento en el que fallaron fue cuando estiraron innecesariamente algunas canciones, quedando en evidencia que también puede ser perjudicial enamorarse del propio sonido.

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Una excesiva demora hizo que el show de Future Islands comenzase recién a las 21:30, algo por lo que Samuel T. Herring se disculpó apenas se abrió el telón mientras era recibido con una interminable ovación por parte de fanáticos que en mayoría superaban los 35 años. La introducción con un poco de folklore grabado fue un acierto, para luego prender fuego el lugar con absoluta facilidad encadenando “Ran”, “Beauty Of The Road” y “A Dream Of You And Me”.

El frontman exhibió todo su histrionismo y capacidad para manejar el escenario a puro contorneo y baile, uno que fue replicado por todos los presentes para crear una atmósfera que hace mucho no se veía en el país. Su potente voz, más cercana al rock que al indie, hizo que la música —una combinación entre el dance, el pop de sintetizadores y los sonidos de Manchester en los ‘90— llegase hasta el alma, quedando el público y la banda unidos en un solo movimiento.

Desde el teclado, Gerrit Welmers fue la conexión directa con el espacio, mientras que con sus ágiles y movedizas fintas, William Cashion representó el cable a tierra constante del conjunto. Centrados siempre en el beat, arriesgándose por ello a la monotonía, continuaron el viaje con “Time On Her Side”, “Walking Trough That Door” y “Long Flight”, en las que el acting demencial del cantante y el volumen se intensificaron hasta llegar a niveles insospechables. La contracara se vio en piezas como “North Star” y “Balance”, en las que Future Islands supo congeniar la cara más oscura de la electrónica con la más alegre y lúdica.

Si bien con “Cave” y “Light House” entregaron la sensación de no tener más trucos bajo la manga, pudieron reinventarse en un solo movimiento con la emotiva “A Song For Our Grandfathers” y esa bomba de sintetizadores llamada “Ancient Water”. Tras la presentación de sus compañeros, el rugido se apoderó del recinto palermitano para entonar los versos de “Seasons (Waiting On You)”, situación que hizo llorar a un genuinamente sorprendido Samuel, antes de enfrentar el final de uno de los grandes shows de este año.

Antes de los bises, apostaron por la distorsión total presente en “Tin Man” y “Spirit”, confirmando que bajar la apuesta nunca fue algo pensado por ellos para su debut en nuestro país. Luego de lanzar tres temas que repasaron su costado más doloroso y bailable, como “Inch Of Dust”, “Doveo” y “Vireo’s Eye”, sorprendió que el cierre fuese con la más tranquila y reflexiva “Little Dreamer”, algo que no generó reproche alguno entre una multitud que gozó como pocas y que se retiró con la demanda de que Future Islands regrese el año entrante.  

Todas las fotos por Natalia Vidal

Locutor Nacional. (Casi) Licenciado en Ciencias de la Comunicación. Hooligan de Oasis y The Strokes. Amante de la buena música por encima de todo.