MORBO Y MAMBO: LOCALES EN TODOS LADOS

El ‘‘No, ya está lleno’’ del productor que se acercó a la puerta de Santos 4040 para anoticiar a un grupo de gente en el break entre funciones de Morbo y Mambo será una frase a la que quizás nos debamos ir acostumbrando. Resulta que en las últimas tres semanas, Morbo y Mambo se ha presentado tres veces. Sábado 5 de mayo en Niceto Club, martes 15 gratis en Camping, y martes 22 en Santos 4040. Todas las funciones con un lleno total al punto del desborde, que muestra el momento que atraviesan como fruto de su último disco, Muta (2017).  

Santos 4040 tiene que ser uno de los venues más interesantes que hay. Funciona como bar, galería y sala de conciertos, todo repartido en espacios bien distribuidos y fluidos en los que el ambiente es el correcto: camaradería y unidad, todos estamos aquí para ver a la banda. Una que otra cara se hace familiar de las presentaciones recientes, miradas cómplices de ‘‘te vi en tal tocada’’. Todo esto también es resultado de Morbo y Mambo, de lo que genera en vivo y de lo que transmiten ellos como personas, se los ve comodísimos entre su público, saludando a más de un fan que ya reconocen o alistándose para tocar.

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Pasadas las 8:30 empezaron a sonar los primeros acordes de ‘La espada de Cadorna’ que darían inicio a un show en dos partes, en la primera haciendo un recorrido por los trabajos previos, haciendo énfasis en Boa (2014). Los clásicos ‘Gorila’ y ‘Kerosenne’ no se hicieron esperar y activaron el chip de un recital de la Morbo.

Entre la concurrencia se denotaba una interesante mezcla, fans muy seguidores de la banda que conocían el setlist y todas sus variaciones casi de memoria y un puñado de gente que se veía estaban debutando, muchos europeos y yankees entre el público también. La diversidad de antecedentes de cada quien deja de importar, en ese momento todos entendíamos una sola cosa y era lo que Morbo y Mambo hacía sobre el escenario, un sentimiento de pertenencia momentáneo especial. Todo este tiempo en la trompeta acompañaba (y acompañaría el resto de la noche) un miembro fundador del conjunto, Fermín Echeveste.

Todos los temas tuvieron alguna alteración, sea en una de las guitarras o en lo que tocaba un viento, hasta en el bajo y los teclados: la banda se dio el lujo de modificar un poco sus canciones, dando un refresco de lo que veníamos viendo, tanto a nosotros como a ellos arriba del escenario. El goce se notaba en sus caras y bajaba y contagiaba a toda la sala, que ya obligaba a algunos a ver desde un costado del escenario por el lleno del lugar, que terminaría siendo más aún.

‘Junior’, ‘R Funke’, ‘Tazguaz’ y otras más un cierre de oro con ‘4-4-2’, que cada vez se pone más épico, fueron algunos de los temas que terminaron de llenar el primer setlist, y daría paso a un corte de más o menos una hora, donde nos daríamos cuenta de lo repleto del lugar al intentar salir a tomar aire.

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En el segundo acto, Muta será el protagonista. Las luces se pasan de azul a rojo, pequeño guiño a las tapas de los discos, y ayudan a ambientar a la gente. ‘Nuevo mood’, ‘Jungla’, ‘Mutopia’ son las que hacen entrar en clima, ayudan a la transición. No diría que son canciones para bajar, sino para calentar la subida que vendrá de la mano de los temas más aclamados del álbum. Seguirán algunas canciones más eufóricas como ‘B280’, ‘Pomán’ y el cover de ‘Mañana en el Abasto’ más adelante, estos dos últimos con la voz de Maxi Russo, con la total aprobación y acogimiento del público, que toma el tema de Sumo casi que como uno propio ya. Muta es un disco que en vivo propone más que lo que está registrado, Morbo y Mambo adapta esa propuesta al escenario que le toque y como pueda, para cuando llegás al final vas a tener la misma sensación de (sin querer caer en el cliché y el snobismo) estar en un «viaje­», sea en Niceto, en una terraza o en un festival. El hit ‘Panamá’ rinde a todos ante los músicos y no hay una persona a estas alturas del recital que no esté completamente sumergida en lo que está pasando, bailando indiferente a cualquier cosa. Este tema en vivo hace que reconsideres tu vida. El cierre perfecto, en mi opinión, con ‘XXY’ explayándose y permitiendo a la gente dar los últimos movimientos de la noche.

Al finalizar, aplausos totales, ovación a una banda que es local donde sea que vaya, de quién la gente sabe exactamente qué esperar, pero que siempre supera las barreras y deja deseando más. Anunciaron también que sería la última tocada por un rato. Medida sensata: hay que dejar descansar el morbo para después alimentarlo.

Todas las fotos por Natalia Vidal