SUENA EN SPE: GASTÓN Y SU POP EGOÍSTA

SUENA EN SPE: GASTÓN Y SU POP EGOÍSTA

Desde hace unos años y de manera silenciosa, el patio de la Escuela Superior de Comercio Carlos Pellegrini fue testigo del nacimiento de muchos nombres conocidos de la escena independiente porteña: Sambara, Jean Jaurez, Banzai FC, Mamasutra, entre las que más rápidamente se me vienen a la cabeza. Para ese entonces, había una banda nueva dando vueltas en ese ámbito y después de un recital me acerqué al cantante y guitarrista, Gastón Lipszyc, a felicitarlo.

Los años pasaron y encontraron a dicha banda, Camerú, instalándose de a poco en el mundillo musical, cargando en sus espaldas un enorme número de recitales dados (pasando por escenarios de la magnitud del Roxy Live) y algunos registros discográficos (entre álbum y sencillos). El final de este quinteto, al menos por ahora,  llegó en algún momento de la segunda mitad del 2017 mientras Gastón desde su cuarto empezaba a maquetar algunos temas nuevos que acabaron por conformar Chicos Normales (2018), título que recibe el debut de su nuevo proyecto encabezado por su ¿álter ego? Gastón y su Ego Caprichoso (GYSEC), lanzado a fines de abril último.

El piano que se escucha en los segundos que abren la placa marca el camino que van a tomar las cinco canciones de este lanzamiento con un total de 17 minutos. La tarea de encasillarlo en un género no resulta difícil, pues el mismo compositor no tiene ningún tipo de escrúpulo en rotularlo como pop; la parte que lo complicó fue encontrar referencias de este género en español, como nos dirá más adelante. Con letras que oscilan entre el reírse de sí mismo y una sinceridad brutal (cercana al sincericidio amoroso), Gastón se confiesa sin problemas y se mueve fluidamente tanto en el electro pop descarado del tema que abre (‘Mis amigas’) como en la balada del disco titulada ‘Sin memoria’. En este sentido, las primeras frases resultan contundentes: “Mis amigas piensan que me porto mal/porque bebo mucho/y no recuerdo nada/la noche fue hecha para hacer/esas cosas que en el día imaginé”.

En diálogo con Gastón, resulta más claro entender cómo fue el devenir que lo empujó de distintos grupos a su flamante proyecto solista.

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"Lo primero que tuve fue la decisión: qué quería lograr y a dónde llegar y nació ahí"

 

SPE: ¿Cómo fue la evolución que te hizo llegar a este nuevo proyecto?

Gastón Lipszyc: Mientras estaba con Camerú, de pronto me entré a cebar con la computadora haciendo temas y empecé a hacer canciones en un plan que nada que ver a lo que yo hacía. Yo comúnmente componía en formato más canción con riff, más rockero si se quiere, y empecé a jugar un poco más con elementos electrónicos, otra data. Venía como jugueteando un poco en casa, solo, tranqui, creando un mundo en el cual nunca había jugado… También lo que me llevó a ese mundo —el pop— es que te permite otra manera de encarar la poesía y el chiste y un montón de cosas. Así empecé, lentamente. Laburé en casa recontra solo. No se lo mostré a nadie porque me reconozco un ser muy influenciable, entonces mostrarlo era empezar a tener opiniones de los demás y no quería; quería crear mi mundo al máximo. Y así fue. Empecé a cebarme con ese mundo y me dije: “¿y cómo se llama este personaje que canta? ¿Y cómo se viste?” y me copó el universo que iba creando, que empezó con una canción, de ahí se me fue al personaje y después a cómo baila y con eso empecé a componer canciones pensando cómo quería bailarlo, de qué manera quería groovear. Entonces dije: “bueno, pará. Quiero un tema capaz para estar en plan medio marcha” y empecé a ir a eso, la inspiración iba por cómo quería bailar. En el medio empecé a hacer clases de danza, de entrenamiento corporal, se me habilitó una parte del cuerpo que tenía medio cerrada y también me gustó el desafío de estar haciendo danza, haber hecho teatro y pensar cómo puedo seguir ahondando en ese mundo. Y así nació: empecé a crear y a pensar en qué cosas quería hablar, de qué me quería reír, a qué parte de mí quería cargar… Tiene una cuota de eso. También siento que me agarró en un momento de la vida donde me siento con cierta experiencia, habiendo tenido mi banda y pasado por un montón de cosas. Lo primero que tuve fue la decisión: qué quería lograr y a dónde llegar y nació ahí.

 

SPE: ¿De dónde salen los temas? ¿Cómo fue la instancia de composición?

GL: Lo que me permitía este mundo solista era poder hablar de cosas que me identificaran solo a mí. Viniendo de una banda, fuera de que en Camerú la mayoría de las canciones eran mías, acá la temática de lo que quería hablar iba por mí y podía ser algo más mío todavía, que no necesitaba que represente a un grupo de cinco personas, sino que con que yo me sintiera identificado estaba perfecto. Para mí es un álbum muy 2017. Tiene que ver mucho con la energía que tuve ese año: las experiencias, los desamores, haber cortado, haberme enamorado... Y juguetear con todo eso. Es una combinación de realidad y ficción [risas].

 

"El plan de ser solista me permitió elegir con quién quería trabajar cada canción"

 

SPE: Y a la hora de sentarte a laburar la pre-producción y la construcción de este mundo sonoro de GYSEC, ¿qué referencias tomaste?

GL: Primero el proceso sonoro fue muy propio en un momento. Laburé hasta el máximo mi expresión, decisiones y estética. Llegó un momento en que empecé a necesitar una visión fresca del material. Ahí fue que me junté con Fran Azorai y empecé a laburar con él algunas canciones. En el medio de todo esto empecé a comunicarme también con Tomi Susevich, que está en Inglaterra, entonces hicimos una dinámica de trabajar particularmente con una canción que a él le cebó mucho y trabajamos a distancia. El plan de ser solista me permitió elegir con quién quería trabajar cada canción. Y las referencias, bueno… siento que algo que tiene este proyecto es que también acepté finalmente que me gusta Spinetta y me gusta Britney Spears, me gusta Rihanna y me gustan cosas de Radiohead y por ahí, para todo este proyecto, tiene más que ver con la música que me lleva a una experiencia más corporal que intelectual o sentimental. Por ejemplo, bandas que me gustan mucho y me inspiraron son Alex Anwandter, que me encanta, Miranda!, algunas cosas de Emma Horvilleur, clásicos del pop como Beyoncé, Bruno Mars, Michael Jackson, Justin Timberlake, no sé… Daft Punk. También escucho hasta Charly García... Todo lo que escuché está. Lo que me flasheaba era cuando tenía que pensar en qué referentes hay del pop en español, eso fue un tema. Sí, están Miranda!, Horvilleur, Anwandter, Juan Ingaramo ponele, Javiera Mena, Nathy Peluso, que la amo… Pero después, pop en este plan, no sé. De pronto en el rock uno tiene referencias hace un montón, pero te estoy hablando de un pop más electrónico. No sé cuánto hay. Yo siento que es pop, pero también tiene eso de que es un género abierto. Es como medio pansexual: te deja todo [risas]. Igual, el disco tiene todo, tiene algo electrónico, una balada, el trap está por ahí. 

 

SPE: ¿Con qué decisiones te topaste en la instancia de producción?

GL: Por fuera de todo, soy un chabón que parte de la canción clásica. La premisa que traigo de siempre es que una canción tiene que funcionar con la guitarra, por fuera de todo el chicherío que le pongas. Por ahí hay alguna que no: ‘V.A.E.’, la canción más rara del disco, no la puedo tocar en la guitarra porque no es nada, pero todas las demás te las toco así pelado y están bien los temas. Están buenísimos, tiene una historia, una melodía linda y bla. Los chicos me ayudaron con la forma, en primera instancia, la organización de las partes. Después, obviamente empezó a aparecer el toque de ellos. Tomi grabó guitarras, programó algunas cositas. Fran se grabó la mitad del disco casi. Entonces también tengo eso, las manos de ellos, la musicalidad de ellos, la elección sonora se da por la canción y por el gusto. También necesité confiar en alguien porque es difícil al estar solo. A la vez confiaba y desconfiaba. Pero necesité tener una referencia, si no era como “che, ¿qué onda esto? ¿lo canté bien o mal?”. Creerle a alguien y que siga mi proceso porque si no era completamente solo y a partir de cierto momento, si sos de darte rosca, podés meterte en una. Yo soy super meticuloso y exigente conmigo mismo, entonces un productor es un acompañante terapéutico también, no se dice, pero está en la letra chica. La posta de un buen productor es alguien que te acompaña, es el que te da un abrazo, te ve cuando no la estás cazando y te dice “bueno, hasta acá”. Es algo mucho más intenso que lo musical.

 

La presentación de Chicos Normales será el martes 19 de junio (pre feriado) a medianoche en La Tangente. Después del show de GYSEC, tendrá lugar la primera edición de Fiesta Caprichosa, con DJ set a cargo de Juan Ernesto Rodríguez (también DJ en la Fiesta Bresh).