LAS REGLAS DEL POP

Los hermanos Valdés presentan su más reciente trabajo, Gris, un disco que explora la sensualidad, la psicodelia y romanticismo, todo siempre atravesado por el sonido pop-house que los representa.

Vamos a llevarnos bien” es una de las primeras frases que se enuncian en el último disco de Valdes, Gris (2018), segundo trabajo de larga duración de la banda. La invitación [o predicción] resulta lo suficientemente seductora como para que el oyente se sumerja en el juego de melodías pop suaves que la banda propone.

El dúo cordobés conformado por los hermanos Edu y Pancho Valdés apunta a una propuesta más austera y minimalista que en su disco anterior, Valdes (2016), que estaba dotado de una gran cantidad de colaboraciones y de un sonido por momentos sobrecargado. En cambio, en este nuevo trabajo decidieron apuntar a una idea más cerrada, la cual termina favoreciendo a la obra en general reforzando su sonido pop.

En una época donde el pop con sintetizadores pareciera saturar la industria, discos como Gris (2018) son una bocanada de aire fresco debido a su compromiso con las bases que te incitan a mover el cuerpo y las melodías que buscan no escaparse de tu mente.

Es la sinceridad con esta búsqueda la que hace a este disco una joya lista a ser descubierta por cualquier persona que disfrute del género.

Hijas del sonido amigable y sensual de Virus, y la psicodelia moderna de Tame Impala, canciones como ‘A Mi Lado’ y ‘Más Allá’ dejan en claro que la única ley posible en la música pop es nunca abandonar el amor al hit. El camino a seguir no es ni la ostentosidad de las capas de sonido, ni la implementación de 200 sintetizadores sin ningún fin más que el de querer complejizar lo que no necesita complejidad. El punto fuerte de Gris (2018) es conquistarte en la primera escucha. Es la habilidad que tienen los hermanos Valdés para el pop la que hace que este disco te enganche y no te suelte, la que te va a tener tarareando sus melodías antes de que te des cuenta, y la que va a hacer pasar a este trabajo como uno de los grandes hitos del 2018.

La mayor crítica que se le puede hacer a este trabajo es quizás un halago, ya que es la corta duración del disco lo que resulta más molesto. Es una verdadera lástima que en la búsqueda de un trabajo más concreto y menos pomposo, los hermanos cordobeses no se animaran a dotar al disco de un par de tracks más: 30 minutos deja sabor a poco.

Pero más allá de lo «manija» que pueda dejarnos el álbum, es imposible creer que su corta duración opaca en su totalidad a la calidad de la música. Valdes es de esos conjuntos en los que vale la pena depositar una cuota de atención, ya que dentro de un panorama general, no todo el mundo ofrece un producto igualmente interesante y agradable para los oídos.