CARRETAS DE HUMO DONDE SE PIERDE LA VISTA

La jornada en Niceto Club comenzó muy temprano, con un número importante de personas dando el presente para escuchar la previa a cargo de Híbrida y Banda De La Muerte. La tradición metalera —una que necesita aire fresco urgentemente— se vio salvaguardada por dos grupos que, a pura energía y velocidad guitarrera, pusieron a punto la sala de cara al show principal. Con el reloj apenas superando las diez y cuarto de la noche, el telón se corrió para generar la primera gran ovación de la noche: Humo Del Cairo estaba nuevamente en casa y la sonrisa en las caras de Juan Manuel Díaz, Gustavo “Tano” Bianchi y Federico Castrogiovanni delataba esa felicidad absoluta.

El golpe marcial de Castrogiovanni —cuyo bombo estaba adornado con el inconfundible caballo negro— y las fintas pesadas de Bianchi dieron inicio a un festival que arrojó dentro de la mezcladora a la psicodelia, el stoner y a la rama más pesada y oscura del metal. La voz de Díaz sobrevoló el recinto palermitano como un espectro durante ‘Los Ojos’, mostrando los tres músicos, tanto por separado como en conjunto, un enorme nivel técnico y un sonido general implacable.
 

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Apenas sonaron los primeros acordes de ‘Abedul’, Niceto se convirtió en una caja de resonancia, cortesía de una gran cantidad de cambios de ritmo desde el bajo y un bombardeo monstruoso por parte de la batería. El grito del frontman llegó hasta lo más profundo del alma, quedando todo listo para la misteriosa ‘Sepia’, que tuvo en el punteo referencias a los sonidos tradicionales de Medio Oriente y en el bombo la capacidad de ir aumentando su densidad con el correr de los segundos.

Llevándose puesto todo lo que se pusiese en su camino, Humo Del Cairo mantuvo el peso en el riff de ‘Tierra Del Rey’ y le permitió a Federico lucirse manejando los platillos a toda velocidad durante el cierre instrumental. El Tano hizo lo propio en ‘Panorama’ con fintas profundas, pero los parches se volvieron a robar el foco de atención, instalando la idea de que tranquilamente el batero podría tener un espectáculo aparte y brillar de la misma o mayor manera que con sus colegas.

Ese clima muy bien logrado, entre paranoide y depresivo, fue destruido sobre el final con el avance de una guitarra capaz de pisar cabezas sin problema alguno. Le siguieron ‘El Alba (Parte A)’ y ‘El Alba (Parte B)’, la primera más cercana al rock californiano de los ’90 y la segunda una fiel representante de ese stoner capaz de hacer temblar cualquier estructura.

Después de un pequeño bache, el bajista armó en loop la introducción de ‘Fe’, una declaración de principios que los introdujo directo en medio de la oscuridad del vacío existencial. El factor tenebroso lo sumó la guitarra con un riff muy agudo que acompañado por un juego de luces acorde llevó a la banda desde ojo del huracán hacia la destrucción total sin escalas. Luego llegaron los agradecimientos por la presencia y el aguante en un momento tan complicado para todos, para luego dar paso al death metal de ‘Alumbra’, canción poseedora de una línea de bajo letal capaz de estremecer hasta a las piedras.
 

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Mientras el fuego no dejaba de crecer, el trío fue directamente al intercambio de golpes en el centro del ring con ‘En Las Cumbres’ y ‘N. Tesla’, dos importantes piezas en las que Juan Manuel exhibió su puro virtuosismo al comando de las seis cuerdas. Cerca del adiós, tuvieron mucho más para entregar: esencia pura de la mano de ‘Gigantes’, un poco de funk —bien escondido detrás de un riff psicótico— en varios tramos de la cambiante ‘A Tiempo’ y bastante doom metal en el mashup entre ‘Indios’ y ‘Cauce’.

Ya pasado el tiempo pautado, Bianchi preguntó si podían hacer una canción más y la organización le dio el gusto para que se retiren con una versión fuera de guión y demoledora de ‘Parte Del León’. El primer paso para Humo Del Cairo fue el de la reconstrucción, quedando por delante la renovación y reafirmación a la vez de un sonido tan distintivo como elástico. Las carretas de humo avanzan con absoluta seguridad, dejando en llamas a todo lo que alguna vez se quiso poner en su camino.

Locutor Nacional. (Casi) Licenciado en Ciencias de la Comunicación. Hooligan de Oasis y The Strokes. Amante de la buena música por encima de todo.