SUENA EN SPE: DELFINA CAMPOS, EJERCICIO ES INTROSPECTIVO

SUENA EN SPE: DELFINA CAMPOS, EJERCICIO ES INTROSPECTIVO

Conversamos con la cantante y compositora Delfina Campos en el histórico Polo Cultural Saldías —donde, por ejemplo, Spinetta preparó el recital de las Bandas Eternas en 2009— para conocer más acerca de su proyecto y anticipar la presentación de su segundo EP Aurora (2018) el próximo miércoles 18 de julio en La Tangente

SPE: ¿Cómo fue tu inicio en la música? 

Delfina Campos: Empecé bien de chica, a los 7 años le pedí a mi vieja y comencé con las clases de canto. Después, a los doce arranqué a aprender a tocar la guitarra. Recuerdo que yo quería tocar el violín porque había visto una película de algo relacionado con el violín, y mis viejos me dijeron que no [risas] “andá por la guitarra que es un poquito más práctica”. Ese fue el puntapié para comenzar a componer mis primeras canciones.

SPE: ¿Qué se solía escuchar en tu casa?

DC: Muy variado, porque mi viejo creció en los ‘70 y me metió mucha data de esa época. Recuerdo que me regaló el disco de Led Zepellin, uno doble, Early Days y Latter Days (2000), que era una especie de retrospectiva de Zepellin, y ese disco me flasheó. Después muchas bandas de esa época como Génesis. Él también escuchaba bastante folklore y música brasileña, una mezcla de todo eso, así que fue algo que con la familia compartimos bastante. Por otro lado, mi vieja ponía otras cosas, como Juan Luis Guerra [risas]. Ojo, me encanta, me parece lo más, pero también se escuchaba Celine Dion, ese estilo.
 

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“Hay algo en mí que siempre sentía como que no estaba lista para mostrar lo que hacía. No me convencía. Pero era a la vez un deseo enorme que tenía por mostrarlo”

SPE: Sacaste tu primer EP Los Valientes (2016) hace ya dos años. ¿Cuándo fue el momento en que quisiste tener tus canciones en una obra?

DC: No fue muy concientizado. Creo que si hubiera sido tan consciente, no lo hubiera hecho. Hay algo en mí que siempre sentía como que no estaba lista para mostrar lo que hacía. No me convencía, pero era a la vez un deseo enorme que tenía por mostrarlo. Así fue hasta que, en un viaje que hice a Estados Unidos, un amigo de allá que hizo de productor me recontra alentó a sacarlo. Los Valientes fue un experimento muy raro, no fue premeditado ni nada de eso, fue como el fruto de una casualidad, una serendipia creo que se dice, una casualidad linda.
Cuando volví, formé la banda con la que estoy tocando ahora, que son Gonzalo Martínez Oriz (batería), Federico Blotta (teclados y sintetizadores), Rodrigo Monte (bajo) y Martín D’Adamo (guitarra). El proyecto tal como es ahora no podría ser sin ellos, están totalmente involucrados creativamente y a la vez co-produjeron el segundo EP Aurora. 

“Hay algo con la infancia que me encanta, el cómo uno ve y siente en esa etapa de la vida y cómo eso va cambiando. Tengo un registro muy fuerte de ese momento y es como un refugio”

SPE: ¿Qué criterios se han tenido a la hora de construir la música y la letra de los temas para Aurora?

DC: Yo creo que lo importante es que los arreglos acompañen el sentimiento general de la canción. Siento que es más instintivo y no es tan racional lo que va pasando. El tema, por la energía que tiene, siempre te pide que lo lleves por una cierta dirección. En el caso de Aurora, el EP fue el resultado de todo el 2017, que estuvimos tocando con la banda y moviendo en paralelo Los Valientes; ahí fueron saliendo los temas nuevos, de esa etapa. Son cinco temas muy diferentes y no siento que haya un gran hilo conductor. Creo que Aurora me refleja a mí en esa etapa en la que me abrí a un montón de cosas nuevas que me estaban pasando. 
Soy bastante nostálgica, como por default digamos, y creo que eso está en las letras, está en los temas. Me es muy fácil ir a ese lugar. De hecho, creo que escribir temas como ‘Lento’ es raro para mí, más habitual es escribir temas como ‘Serpientes y escaleras’ y ‘Casi Extraños’ que son más melancólicos. Hay algo con la infancia que me encanta, es esa sensación de cuando sos chico, de cómo ves las cosas y cómo sentís la vida y el mundo que me parece un sentimiento muy poderoso. El cómo uno ve y siente en esa etapa de la vida y cómo eso va cambiando. Tengo un registro muy fuerte de ese momento y es como un refugio.

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SPE: En el arte de disco de ‘Aurora’ hay cinco niños con rostros de madera. ¿Cómo fue el proceso de creación de la estética de la imágen?

DC: El arte lo hizo una amiga de toda la vida, Lucía Battiston, que es la puta ama. En el proceso pensamos en esta estética como de medio de collage y medio bizarra. Ves la imagen y decís bueno, cinco chicos, pero se nota que vienen de otra época y tienen cara de madera, entonces también es raro. Me gusta esa mezcla, entre lo más inocente, lo más luminoso y lo más oscuro, como algo que tiene un giro. Con esas cosas dobles me gusta jugar: lo tragicómico o lo agridulce. 

SPE: Hace poco tuviste una colaboración con Emanuel Ortega, haciendo ‘A punto’ un tema para la novela de Telefé: ‘100 días para enamorarse’. ¿Cómo se llegó a eso?

DC: Es loco eso en este momento, todo lo que está trayendo y generando es una gran sorpresa para mí, porque es otro código distinto al de ensayar con mi banda. De pronto que una figura como Emanuel, que siento que está asociado a algo mucho más popular, se acerque a mí me llamó la atención. Para mí fue un desafío, pero dije “bueno, voy a cantar una canción que por ahí normalmente no haría”, y al final terminé como encontrándome en esas canciones también. El desafío fue salirse un poco de lo autoral y ponerme en un lugar puramente de intérprete para ver qué pasa. Como experimentarme desde un lugar diferente, y desafiarme.

SPE: ¿Cómo te sentís en el vivo? ¿tenés diferencias con respecto al estudio o la sala de ensayo? ¿Cuándo van a tocar por primera vez Aurora?

DC: Ahora, el miércoles 18 de julio tocamos en La Tangente y presentamos oficialmente el EP. Es un muy buen lugar, me parece muy importante que artistas emergentes tengan la oportunidad de poder tocar en sitios así con esa calidad técnica. Después creo que me encanta el laburo de estudio, desde que hicimos Aurora con los chicos, es esa cosa de estar encerrados y ponerse a experimentar hasta las mil y una, eso me partió la cabeza; es un ejercicio más introspectivo. En cambio, el vivo es sensorial, instintivo, inmediato y más energético, como que maneja otro código totalmente distinto. Antes pensaba que yo era más del vivo, pero ahora creo que me quedaría encerrada en un estudio para estar ahí de por vida.

Todas las fotos por Vicky Tarno