EL RAP HA MUERTO

Durante toda la historia de la música, los fanáticos más acérrimos y pretenciosos de un estilo o un género han pecado de ingenuidad a la hora de creer que la variedad, el cambio y la evolución son síntomas de una pérdida de pureza en una corriente musical. Son de conocimiento popular las críticas que recibieron bandas como Linkin Park o (en un caso más contemporáneo) Arctic Monkeys, por su evolución sonora de un disco a otro. Pareciera que ese amor que nace de una semilla nostálgica y sectaria con aires reaccionarios no distingue de estilos, solo de bases estructurales y melódicas, las cuales se adornan con el falso título de inmutables.

Lo’ Pibitos es algo distinto a lo que el purista del rap puede estar acostumbrado; con un estilo que navega por distintas esferas musicales, generando contrastes y matices bien marcados, esta numerosa banda de Villa Crespo lleva una propuesta moderna a los escenarios locales diciendo: "Todo lo que conocías esta muerto, esto es algo nuevo". La Trastienda fue testigo de este torbellino sonoro de funk, rap, rock y cumbia, donde el único cuestionamiento válido es a uno mismo y a los preconceptos que se puedan tener para con la música.

El show comenzó casi a la hora pactada y la fiesta no se demoró ni un segundo, ya que desde el momento en el que el telón se abrió, la energía de los músicos impregnó cada centímetro del local ubicado en San Telmo. Parte de este gran logro fue indudablemente responsabilidad de Tomás Bacigaluppi y Guido Ruggiero, los vocalistas del conjunto, quienes pisaron fuerte con un estilo propio, irreverente y ajeno a la zona de confort clásica que tiene la figura tradicional del MC.

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'Envión' y 'Pin Pun' marcaron la pauta de lo que iba a ser la noche, el público no dudó un segundo y se entregó a la fiesta neo-urbana «con calma y en comunión». No pasó mucho hasta que 'Mágico' (canción que tranquilamente podría considerarse el mayor hit de la banda) se hizo presente y terminó de dejar en claro que Lo’ Pibitos iban en serio con su propuesta.

El formato ATP del show fue perfecto para demostrar que la banda apunta, en parte, a conquistar nuevas generaciones. Y no fue mera casualidad ver a tanto público infantil copando la valla y evocando las letras con una sonrisa de oreja a oreja. Pero, ¿Quién no es un niño cuando la situación es propicia a desatar todas las barreras corporales y entregarte a un groove que te invita a bailar?

No se puede dejar de mencionar la habilidad de los instrumentistas, quienes dejaron en claro que la idea de un hip hop hecho solo de bases y samples es respetable pero equivocada. 'El Cielo Espera' y 'A Punto Caramelo' desarrollaron este concepto que explotó con la presencia de 'Outro', pieza instrumental perfecta para que los músicos (acompañados del joven guitarrista León Perone) demostraran sus habilidades técnicas.

Los límites se terminaron de rebasar con la dupla 'Bienvenidos Al Presente', tema adornado con el mítico riff de 'Paisano De Hurlingham' y 'Jarabe', cumbia moderna complementada por la presencia de guitarras rítmicas fuertes y pesadas. ¿Cuál es la necesidad de combinar dos géneros que popularmente se consideran tan contrastantes como la cumbia y el rock? Ninguna más que la interesante declaración de que toda la música es una sola melodía, y quien la divide solo se priva de de estas interesantes fusiones.

Fueron las sorpresivas invitaciones de Miguel Campos de Kapanga y Pablo Vidal de El Kuelgue las que agregaron el matiz necesario para que la noche dejara a todo el mundo satisfecho. Pero al llegar 'El Ritmo De La Vida' fue la presencia de Julián Kartún, también miembro de El Kuelgue, la que terminó de dejar en claro el cariño y dedicación que Lo' Pibitos apostaron a esta fecha. Dos niños se subieron al escenario para acompañar a la banda, y seguramente más de uno de los presentes hubiera deseado ser un alumno de escuela primaria para darse tal lujo.

Llegadas las 11 de la noche, el conjunto preparaba su retirada victoriosa con lo que sería la cereza del postre: ni más ni menos que 'La Rubia Tarada', cover en el cual fueron nuevamente acompañados por Julián Kartun durante un breve momento.

Fue así como Lo' Pibitos coronaron la despedida de su segundo disco y dejaron marcada a fuego su presencia en la música nacional, no con un adiós sino con un hasta luego. Ya conociendo su peculiar propuesta, solo podemos estar expectantes de un regreso aún más potente, y aún más cargado de fusiones y ritmos de la vida; listos para mover el piso de un panorama musical reacio a aceptar preconceptos puristas y nostálgicos. El rap como lo conocíamos ha muerto, y son bandas como Lo' Pibitos las que dan nacimiento a algo nuevo.

Todas las fotos por Nadia Guzmán

Futuro realizador cinematográfico. Consumo todo lo que puedo, destruyo todo lo que toco. BROCKHAMPTON fan.