JVLIAN ES LA NUEVA CRISIS

Del techo del escenario de La Tangente cuelgan cables, algo metálicos, que remiten al interior de una nave espacial, a alguna película de Alien. La planta está armada y esperando. Batería, bajo, varios teclados: Nord, Juno. Cuando los JVLIAN entran, la gente explota en aplausos. Se hicieron desear. Túnicas blancas, algún chaleco antibalas y actitud de agite.

El proyecto iniciado por Julián Larquier y Julián Tello (voces) ahora cuenta con una formación más extensa y con personalidades que brillaron a lo largo de la noche en sus propios espacios: Juan Martín Chacón en batería, con fineza, precisión y creatividad en las transiciones, Ignacio Martín en el bajo y Pablo Anglade en los teclados y la programación, algún vocoder juguetón también, dándole un nuevo color a ese sonido que se escuchó tantas veces en manos de Daft Punk, por ejemplo.

Y es que eso es parte de lo novedoso: que hip hop o rap ya no significa MCs y Djs, hay propuestas nuevas que intentan reconfigurar algunos elementos indispensables y otros nuevos, porque hay Rhodes y baterías electrónicas, hay colchones de sintetizadores, hay rima, hay flow y hay melodía pop, también. Hay mucha influencia de la música negra, rebotan en la cabeza nombres como D’Angelo, The Roots.

Las bases son suaves, acompañan los cambios de ritmo, los teclados bien al frente. Las voces, envueltas con autotune el cien por ciento del tiempo creando una estética propia y característica, también logran generar risa cuando interpelan directamente a la audiencia. “¡Dale wacho!”, y la voz que se modifica antes de salir por los parlantes. La gente agita con las manos arriba y baila sin parar, se puede escuchar algún “uff”, “seeeeeeee”: los festejos después de un buen corte o una buena frase de la batería. Y es que de esos hay hasta para tirar al techo, porque si algo debe destacarse es la prolijidad del toque y lo ajustado que está el show. Y entre tanto arreglo groovero, el rap en las bocas de los JVLIAN para entrar directo y sin escalas en el trance.

Pasearon a la audiencia por los ocho temas que componen Crisis, y también un salpicado de su disco anterior, JVLIAN (2014) y sus singles. Invitaron a Simón Poxyrran al escenario para compartir una canción, la gente festejó más, si aún se podía. En el ambiente había aire de fiesta, de celebración. El warm up y musicalización de la fecha estuvo a cargo de Franco Ferrari, que también diseñó los fanzines que se podían adquirir, como avisaron desde el escenario.

La reconfiguración de los elementos característicos de la música negra llegó para quedarse, y es ahora el momento de presenciar expresiones que toman algunas cosas de lo ajeno, y después le brindan un color local o autóctono. La creación no es hermética. Menos que menos en el hip hop, y JVLIAN es prueba fehaciente de eso.

Todas las fotos por Belén De Corazones