BANZAI: UN GRITO CADA VEZ MÁS FUERTE

BANZAI: UN GRITO CADA VEZ MÁS FUERTE

Afuera de la Sala Caras y Caretas había el clásico ambiente pre recital que a todos nos gusta: birra en lata en la vereda, pañuelos verdes en la cola de la boletería y el distinguido olor a flores que llamaba la atención de quienes pasaban. Sin embargo, había algo que llamaba la atención de manera inmediata: la presencia de varios agentes de seguridad privada era difícil de ignorar para todos. Unos quince hombres de traje y gafas oscuras daban vueltas por ahí y dejaban que los asistentes se inventen la historia más loca que se les ocurra sobre su razón de ser. Después entenderíamos todo. 

Una voz advertía que el show estaba por empezar y que quienes no estaban listos para lo que estábamos por presenciar todavía tenían ‘‘treinta segundos para abandonar la sala’’. Minutos después, aparecieron en escena Bruno, Fran, Diego e Iván, y tomaron sus lugares: bajo, teclados, guitarra y batería, respectivamente, para darle pie a una noche que cumpliría la consigna que Banzai pretende de cada uno de sus shows: que nadie sea el mismo después de verlos. 

Durante la primera mitad, Banzai FC dio cuenta de sus temas, acompañado algunos con vientos, mezclando distintos ritmos y cambios de velocidades. Apoyados en el monólogo y en la diversidad de géneros que pueden evocar, hicieron una puesta en escena en la que todo se veía milimetricamente calculado, nadie daba un paso en falso y todo tenía una razón de ser. El momento más fuerte fue la performance de deconstrucción y de ‘feminismo masculino’ brindado por el colectivo La Selección Sub 23. Fue un monólogo muy interesante, que involucraba a los ‘agentes de seguridad’ al final. Todo era una sola gran cosa orquestada, una propuesta pensada de principio a fin con cada detalle pensado. La propuesta de Banzai FC fue mucho más allá esta vez y rompió con lo típico desde antes de que empiece el show. 

00.jpg

La misma voz del comienzo anunciaba que estábamos en la mitad del show, la que tendría como protagonista a Wos, freestyler, finalista para representar a Argentina junto con Dozer en diciembre en la final internacional de la Redbull Batalla de los Gallos, y que la noche anterior había sido jurado de la edición nacional. La simbiosis que logra la banda con el rapero es impresionante y la chispa se enciende inmediatamente: lo bien que encaja Wos sus versos, tanto en los temas que tienen como cuando improvisa sobre las bases que crea la banda, resaltan su forma de rapear. Haciendo temas como ‘Las huevas’ o ‘Protocolo’, encendieron a toda la audiencia y crearon la necesidad de escuchar ya el disco que está por salir pronto, según contaron. 

Todos en la sala nos enchufamos con las rimas de Wos, que se realzaban a ratos con vientos alegres que daban aires a temas de la nueva ola del rap, o riffs y baterías imponentes que lo hacían todo más hardcore. La última parte del show fue un freestyle libre del rapero en el que la creatividad del MC voló y su firma al momento de improvisar estuvo presente con sus habituales juegos de palabras siguiendo una línea. Una de las frases que me hizo saltar de mi asiento, recuerdo fue: ‘‘Con mi mosaico, soy como Mozart pero más psycho’’.

Al final, entre amagues de que terminaba el show o no, hubo un tiempo más para el rap y la musicalización de Banzai, que invitó a que todos terminaran la fiesta de pie, como debe ser, y la gente no dudó en obedecer. A la salida, repartieron un papel que leía: ‘‘La selección sub23 en asociación con Banzai FC y Wos, presenta este certificado de deconstrucción a…’’. Después de todo, si salimos distintos que como entramos. 

11.jpg

Fotos: archivo SPE por Natalia Vidal y Flor Berdi.