INDIOS: EL FIN DEL PRINCIPIO

Es sabido por el ingenio popular de refranes que, para hacer espacio para algo nuevo, es necesario despedir aquello que antes ocupaba su lugar. Soltar, dejar atrás, todos sinónimos de pasado. Los rosarinos decidieron llamar 'El Fin Del Principio' a este punto de crecimiento, crearon un show conceptual a partir de ahí, y una gira con fechas en Córdoba, Rosario, Ciudad Autónoma de Buenos Aires (C.A.B.A.) y Mar del Plata para despedir «una etapa» -según sus propias palabras- y dejar el camino preparado para un nuevo trabajo discográfico. Niceto Club fue el punto elegido para albergar el show, única fecha de la banda en Buenos Aires durante este 2018 después de haber pisado La Plata y varias ciudades de México en lo que va del año.

El encargado de abrir la noche y poner a la audiencia en clima fue Mateo Sujatovich, con su proyecto Conociendo Rusia. Lo recibió un Niceto casi completamente lleno, repleto de amigas y amigos que corearon cada uno de los estribillos de sus canciones. Un rock simple y al mismo tiempo profundo, que entiende que en esta simpleza radica su fuerza. Hubo baladas, nostalgia y desamor, hubo clásica canción de rock, también melodía pegadiza y perfectamente calculada para el éxito. La energía que fluyó entre los músicos y el público creó una complicidad que se apoya en la calidez e intimidad que transmiten las letras, dando esa sensación de living, de hogar, de que a todas y todos nos pasó, de que nos entendemos. Para despedirse invitó a cantar a Franco Saglietti -Francisca & Los Exploradores- y cerró su show a puro agite.

Llegó casi sin respiro el turno de los rosarinos: pop a veces rockero, a veces chicloso, a veces hitero, pero siempre sincero y desvestido. La formación completa está compuesta por guitarras, bajo, batería, sintetizadores y voces. A lo largo de la noche pasearon por canciones de todos sus discos, sus singles y los hits infaltables de siempre. Y lo impresionante es que hay de todo por recorrer: despliegue de sensualidad y magnetismo de Joaquín Vitola, cantante y frontman del sexteto, algún fragmento de show solo con Nicolás de Sanctis y su guitarra, silencio expectante de quien contempla algo mágico e hipnótico, y también momentos de canto colectivo y brazos en alto. Ni hablar de un casi cierre de show con Joaquín entre las manos de la gente mientras sonaba 'Geografía'. Alcanza el tiempo y el recorrido para frenar la mirada y la atención en cada uno de los Indios, de destacar la prolijidad de las bases de Federico Pellegrini (batería) y Guillermo Montironi (bajo), algún solo o arpegio dulce de la guitarra de Patricio Sanchez Almeyra o de la estación de sintetizadores de Agustín Majdalani.

¿Hay algo más rico que ver un show en vivo y poder degustar el crecimiento de una banda? Poder saborear las diferentes búsquedas, los aciertos, los experimentos también. La forma cambia, pero el constante que subyace siempre es la fuerza de la canción. Este show se sintió como un homenaje al camino recorrido, una cristalización de crecimiento y búsqueda, una celebración de lo que fue y vendrá, entre amigos y coreando a viva voz. El camino, después de la noche del sábado, ya está arado para la germinación de lo nuevo