PERRAS ON THE BEACH: SIN LUGAR PARA LOS ORTIVAS

El pasado viernes 14 de septiembre, la banda mendocina liderada por Simón Poxyrran (Guitarra y voz) desató la euforia en el teatro Sala Ópera de La Plata, embelesando y magnetizando a una numerosa concurrencia en una noche voluble, cargada de rebeldía, inocencia y mucho flow de Cuyo.

Pocas veces el emblemático Sala Ópera se encontró tan colmado. Desde las 20:30 horas, una multitud osada de personas integraba la extensa fila que se disponía a lo largo del lateral izquierdo del teatro. La bruma templada de aquella noche, suspendida en el aire bajo el cielo gris, parecía no afectarles. Entre cigarrillos y algunas cervezas, la muchedumbre vehemente esperaba con ansias y optimismo el comienzo de un show intenso y prometedor.

Finalmente, alrededor de las 21:00 horas, las puertas del Ópera abrieron y dieron lugar al ingreso. Una vez allí dentro, la situación cambió por completo. Rápidamente, el salón quedó atestado —lo cual era de esperarse— y de fondo, algunos temas de funk, soul y R&B, empezaron a sonar con la intención de distender y apresurar el paso del tiempo. Faltaban pocos minutos para que Los Perras aparecieran detrás del oscuro y pesado telón que los resguardaba. Mientras tanto, la temperatura aumentaba al igual que el revuelo y la avidez de aquellas personas que aguardaban bajo el escenario.

Minutos más tarde, cuando el reloj rozaba las 22:00 horas, la música que resonaba y las  tenues luces de la sala comenzaron a suavizarse hasta que, de pronto, todo quedó en silencio y a oscuras. La concurrencia dejó escapar los primeros gritos y se abalanzó hacia el escenario, sugestionada por las primeras notas de un bajo demoledor tocado por Bruno Beguerie (bajo) y los sintetizadores de Rodrigo Martínez (sintetizador) que, cargados de release y reverb, le daban inicio al show.

Poco a poco, cada instrumento empezó a sumarse: la inconfundible guitarra electro criolla de Simón, junto a la eléctrica de Nacho Laspada (guitarra) y un loop de batería electrónica disparado por Fabrizio Foresto (batería), que aportaban ritmo y melodía a la introducción de ‘Flow de Cuyo’, la primer canción de su nuevo álbum homónimo, lanzado a mediados del 2018. Explotó la batería que marcó el final de la parte instrumental y, junto a ella, el telón comenzó a desplazarse. Allí estaban los cinco, sonrientes y entusiasmados. “Todo está perdido, lo sé” cantó el frontman de Los Perras con la intención de tirar un guiño apocalíptico. “El mundo está jodido, tal vez hay que cuidarnos como aquella vez” y la gente comenzó a delirar coreando en lo marcial pero pacífico del pogo.

Si hay algo que caracteriza a Perras On The Beach es su espíritu juvenil, revolucionario y desinteresado, con el cual decidieron salir al escenario para arrasar con todo lo que se les interpusiese en su camino. Sin titubear, metieron una seguidilla de canciones integrada por sus mejores hits, como es el caso de ‘Tuca’ y ‘Ramona’ que desataron la euforia del público desde el comienzo, dejando en claro que aquella noche era propicia para la fiesta. Solo faltaba el desarrollo.

Los Perras advertían que volvían a La Plata después de un año para presentar Flow de Cuyo (2018), pero luego rompieron un poco el esquema de la presentación y metieron algo de su primer disco Chupalapija (2016), con una actitud mucho más punk que resultó ideal. Sin embargo, el auge de la cuestión llegó con ‘Sangucci’, un Rap con algunos tintes a lo Mac de Marco, en donde los músicos decidieron rotar sus posiciones en el escenario, quedando Simón en batería, Bruno en voz, Fabrizio en guitarra y Nacho en bajo.

Así es como estos pibes te hipnotizan. Es que Perras on the Beach tiene todo para funcionar y lograr que su público se vea reflejado en lo que hacen, principalmente los jóvenes. Esta cuestión no sólo está dada simplemente por lo sonoro, que mezcla al rock indie con elementos trap, beats y hip-hop. Lo más importante, y a su vez interesante, es la manera en la que se exponen las problemáticas actuales y cómo se cristaliza una actitud hacia la vida muy propia de la juventud, teñida de rebeldía. A través del enojo y el amor, del presente y el futuro, el alcance político de su arte queda inevitablemente expuesto durante todo el show, señalando directamente a todo aquello que sería bueno incendiar, desaparecer, encender, e intentar.

El show finalizó con las últimas dos canciones de su nuevo álbum: ‘Futuro’ y ‘Pesadilla’. Con una combinación de somnolencia y frontalidad, Perras ejerció poesía en contra del estado y la policía desde una postura de felicidad callejera que forma parte de su icónica estética. Abusando un poco de la personalidad rota, no dejaron de tener pinceladas de genialidades. Desde la habilidad de lectura del mundo que lo rodea con frases como “Si tenés ganas de aprender, ey no vayas a la escuela porque no hay internet”, o “Todos caminan por la calle, dicen ser dioses pero gozan los pecados de los peores diablos”. La simpleza es la clave de la banda: nada de sofisticaciones líricas o instrumentales, sino un grupo de amigos con habilidad para retratar su entorno en forma de canciones y llevarlas hasta su punto máximo.

Todas las fotos por May Cha