¿QUÉ HACE A MGMT TAN ESPECIAL?

¿Qué hace a MGMT tan especial? ¿Es su sonido pop y psicodélico con claras influencias nostálgicas? ¿Es el hecho de que pareciera estar a la cabeza de una camada de bandas que eligen mezclar esa nostalgia con la energía del indie moderno? ¿O es que simplemente son una banda con una capacidad casi sobrenatural para la producción de hits y eso les da el derecho a quedar grabados en la conciencia popular de aquí a los años venideros? Quizás ninguna de estas preguntas tiene respuesta, quizás la respuesta es una sola y no se puede expresar ni decir, quizás esa respuesta solo puede ser experimentada.

Oracular Spectacular propone una re imaginación de la psicodelia como un género capaz de llegar a las masas

Los muchachos de Connecticut aparecieron en la escena en un momento donde no había mucho entusiasmo por la música en general. Si, había algunas bandas indie reinventando el rock y el metal alternativo se volvía el grito de una generación de preadolescentes algo perdidos en el paradigma de la digitalización, pero los actos musicales de la pasada década en general dejaban bastante que desear, y es en ese contexto donde MGMT trajo un soplo de aire fresco con su álbum debut Oracular Spectacular (2007), disco que propone una re imaginación de la psicodelia como un género (o, mejor dicho, como un modo de hacer arte) capaz de llegar a las masas… Capaz de ser música pop.

Todo esto no fue poca cosa: cientos de reconocimientos a lo largo del mundo y la oportunidad de tocar con artistas del calibre de Radiohead son la evidencia que los americanos ya pisaban fuerte en la industria ¿Acaso no basta con que suenen ‘Kids’, ‘Electric Feel’ o ‘Time To Pretend’ en cualquier contexto para dar cuenta de la presencia que tiene MGMT en la música popular?

Pero fue con su segundo disco de estudio, Congratulations (2010), que se decidieron a dar un volantazo y adentrarse en un terreno un poco más «empedrado», ya que este trabajo carecía de la potencia pop de su debut. Sin embargo, acusar de falta de calidad al susodicho LP sería pecar de exquisito y pretencioso. Congratulations (2010), con una tendencia a la experimentación y la atmosferización como elementos clave, es una obra hipnotizante y relajante, con un estilo contundente, pero llena de matices. Es MGMT jugando con su propio éxito y saliendo victoriosos.

Lamentablemente, esa suerte no persistió con su tercer trabajo de estudio, MGMT (2013), en el cual la experimentación pasa a ser un protagonista que nadie jamás solicitó, provocando un recibimiento ambiguo por parte de sus fanáticos.

Sin embargo, entre idas y vueltas, fechas de lanzamiento que no se terminaban de concretar y muchísima expectativa, fue a principio de este año que llegó Little Dark Age (2018). Su cuarto álbum de estudio no solo puso a la banda de vuelta en las grandes ligas resaltando su nombre con luces de neón, sino que sorprendió a todo el mundo por el cambio a un sonido, más cercano al Synth Pop que a la psicodelia. ‘Little Dark Age’, ‘Me And Michael’ y ‘TSLAMP’ son solo algunos de los temas que componen el disco, que apunta a convertirse en uno de los mejores —sino el mejor— de este año.

MGMT es una banda misteriosa pero al mismo tiempo amigable

MGMT es una banda misteriosa pero al mismo tiempo amigable, como ese amigo impulsivo que uno nunca sabe con qué locura va a salir, pero al cual nunca se le pierde el cariño. Pero, ¿Qué los hace tan especiales? ¿Es su constante coqueteo con la experimentación y su predilección por no mantenerse encasillados en su propio estilo? ¿Es el hecho de que en poco más de diez años de carrera generaron un legado que algunos artistas en toda su vida sueñan siquiera con equiparar? ¿O es que simplemente son unos genios de su generación, unos artistas que pueden hacer con el público lo que les da la gana, pues saben que volver a sacar un disco cargado de hits para ellos es tarea fácil? Bueno, los chicos de Connecticut estarán pisando suelo argentino el próximo 11 de noviembre en el marco del Personal Fest y, ¿quién sabe? Quizás las respuestas estén en ese show.