LAS PASTILLAS DEL ABUELO: EL REGRESO DEL SENSEI

4700 personas. El mítico Estadio Obras Sanitarias está al máximo de su capacidad, y los presentes corean los estribillos de los temas que escucharán dentro de unos pocos minutos. Las luces comienzan a morir y la espera se convierte en recuerdo al mismo tiempo que miles de gritos ansiosos nacen al ver a Las Pastillas del Abuelo. Los siete músicos aparecen y ocupan posiciones, un riff lento y oscuro comienza a sonar, las luces tenues emergen y a la orden del Piti Fernández (voz) con un “muy buenas noches…”, los presentes gritan y se transportan hacia las raíces de la banda con ‘José’, tema que abre Por Colectora (2005), el primer álbum del conjunto pastillero. 

La escenografía montada está compuesta por una numerosa cantidad de cuadrados y rectángulos led que aportan colores e imágenes a la variedad de estilos que la banda interpreta. Como ejemplo, podemos destacar las imágenes de Diego Maradona haciendo el gol a los Ingleses mientras suena el clásico ‘Qué es Dios?’. El conjunto se completa luego cuando un trompetista y un trombonista se suman al sector de vientos y la banda toca temas como ‘Mira la Luz Por Mí’, ‘Solo en Sueños’ y ‘Clásica y Moderna’. Mientras, los presentes siguen repasando los discos Crisis (2008) y Las Pastillas del Abuelo (2006) con ‘Hacia Dónde Voy’ y ‘Viejo’, siendo este último un verdadero himno pastillero que transforma al público en una familia que termina el momento con un “Para mí Dios es mi viejo”.

Las Pastillas continúan demostrando lo volátil de su musicalidad con saltos que van desde el rock y el blues hasta el candombe y el tango, llegando a nutrirse de tonos que pertenecen al jazz. A su vez, la energía de los músicos y del público se potencia con cada  solo de guitarra, saxo y teclado. Los pogos en el campo se repiten en cada canción, junto a las miles de voces que juntas siguen coreando temas como ‘Resulta Imposible’, ‘Locura y Realidad’, ‘Almafuerte’ y ¿‘Dónde Esconder Tantas Manos?’. Después, para llenar de energías al tema ‘Por Colectora’, la banda recibe al ex-tecladista de Los Piojos, el Chuky De Ipola, para un épico solo de teclado.

El pogo del público descansa por un momento, la banda se retira y Piti Fernández queda con guitarra en mano en un uno-a-uno dentro del estadio Obras. “Lamentablemente, esto es lo que está pasando hoy en día...” confiesa y se larga a tocar ‘Listas Las Sábanas’, donde el estribillo, que dice “la televisión te da el poder de manejar un pueblo”, hace eco sobre los presentes golpeados por la coyuntura actual del país. El estadio sabe responder a las letras de crítica social y política con un: “Mauricio Macri la puta que te parióoo”. Finalmente, el clima de fogón termina luego de que el cantautor traiga su lírica barrial con ‘Almagro Haedo’.

Gracias al templo del rock” canta el Piti y, como regalo de agradecimiento, comienzan a llegar más invitados: Guillermo Bonetto, voz de Los Cafres, aparece para acompañar el reggae de ‘Peldaño’. Minutos después, el ícono del rock Argentino, Andrés Ciro Martínez, aterriza con su voz y unos solos de armónica para dejar una huella en la memoria de todos los presentes haciendo ‘Ama a Quien Llora Por Tí’ junto a Las Pastillas. Luego, la locura recae sobre el cantante de Las Pastillas cuando decide saltar desde el escenario hacia los espectadores más cercanos. Llega el final de la noche con ‘Me juego el corazón’, ‘Historias’, ‘Enano’, ‘Otra Vuelta de Tuerca’, ‘Skalipso’ y ‘¿Cómo Pudo Entrar En Mí?’. Luego, el Piti anuncia un momento de «rock yoga» y todo el Estadio Obras se arrodilla para cantar las primeras líneas de ‘El Cowboy’. 

Durante las dos horas y media de show, la familia de las pastillas demuestra que puede cantar, gritar y ondear banderas sin descanso. Los discos Desafíos (2008) y Paradojas (2015) se ausentan esta noche; sin embargo, para el final, sucede un imposible. Aquello que nadie espera que pase, pero que todos y todas sueñan con que acontezca alguna vez en su vida: Las Pastillas del Abuelo deciden cerrar su recital y explotar de gritos el Obras tocando esa canción que trasciende las llamas de generaciones y generaciones de fogones: ‘El Sensei’. Al terminar, músicos y público se despiden en un eco de aplausos y agradecimientos, ambos lo saben, pero el Piti se encarga de recordarlo: “lo que importa es la familia, los amigos y las pequeñas cosas, gracias por haber venido”. 
 

Todas las fotos por Flor Iba