JAVIERA MENA: POP ELECTRÓNICO DE VERANO

Con una planta de escenario minimal y atravesada por una fuerte impronta electrónica, el Konex recibió bajo el cielo de domingo a una audiencia variada y disidente. En medio del escenario esperaba una estación con teclado y sintetizadores, uno directamente apuntando hacia adelante con las teclas al público. A un costado, la batería –híbrida entre analógica y digital– y, del otro lado, un bajo. Con una pista que hizo parecer que se rajaba el suelo y luces rojas que acompañaron los golpes se ocupó el escenario. Javiera Mena salió por un costado levantando la mano, saludando los gritos que le llegaban desde abajo. El bombo en negras arrancó en la primera canción y no paró hasta casi el final del show, excepto para los momentos de tensión antes de un break: el beat bailable constante y casi piedra fundamental del mundo que propone la chilena. ‘Hasta la Verdad’, del disco Mena (2010), fue el encargado de abrir las casi dos horas de espectáculo. Javiera disparó arpegiadores y acordes que funcionaban como colchones al principio de cada canción, para luego salir de su estación y volver solamente en los inicios: todo programado. Con el micrófono en la mano recorrió el escenario y dibujó sus melodías ultra pop sobre bases que viran entre el house, el disco, y colores de ritmo y sonido que podrían verse en una Creamfields.

Siguió ‘Dentro de Ti’, canción que abre su último trabajo discográfico, Espejo, lanzado en 2018. Pueden trazarse paralelismos entre su música y algunas producciones de la escena local como las de Lucía Tacchetti o hasta un poco de El Zar. Durante ‘Sincronía, Pegaso’, del disco Otra Era (2014), los coros sonaron por pista y, de vuelta, Javiera se acercó a su estación de sintetizadores para disparar la cadena de seteos que conformaría la canción. Durante el final de ‘Los Olores de tu Alma’ perilleó el sintetizador que miraba a la gente, agazapada como leona sobre el teclado, fotogénica e intensa. El bombo que nunca paró la acompañó mientras el resto de la instrumentación se filtraba y volvía a explotar demandando brazos en alto a todo el público. Recortadas sobre una pantalla de color macizo pudieron verse las siluetas de Javiera Mena y sus compañeres en trance electrónico.

De repente, el escenario se tiñó de rojo y amarillo, Javiera se posicionó a un costado y agarró una guitarra eléctrica que la estaba esperando, más para la foto que otra cosa, e hicieron una versión de ‘Primera Estrella’. Acto seguido, la dejaron sola en el escenario y la chilena se sentó en el teclado para regalarle a su público un momento íntimo con versiones de piano y voz. “Para mí siempre es muy importante venir a Buenos Aires: mi disco, antes que en Chile, se editó aquí, en Argentina. Así que gracias por su apoyo”, dijo antes de ‘Esquemas Juveniles’, y un Konex enfiestado se consumió en aplausos para ella. “Esta canción se me ocurrió cuando venía en un taxi, y él venía furioso porque a su hijo no le había gustado el regalo de Navidad… Yo creo que el secreto de ser feliz es no esperar. Y bueno, de ahí vino esta canción, que está en mi último disco y va un poco sobre no esperar y ver qué pasa cuando uno suelta las expectativas”, dijo antes de ‘Cuando no la esperas’.

Entonces, volvieron a completar la formación arriba del escenario y se calzaron unos anteojos blancos: parecían personas ciegas, robóticas. Javiera Mena, de espaldas a la gente, levantó de a poco los brazos, en un movimiento continuo y sinuoso. La base fue creciendo de a poco a través de la suma de elementos, ella todavía no se movía de ahí, los gritos del público no dejaban que se escuche con claridad, y cuando explotó el bombo enfrentó a la gente mientras cantó el hit ‘Otra Era’. “Pasado, presente y futuro están aquí. ¿Alguien vio la luna?”, preguntó antes de sumergirse en la siguiente canción, y ante la respuesta negativa que le llegó desde abajo dijo: “Bueno, ya hablaremos de eso. Lo importante es que hoy estamos todas aquí”. “¿Quién sabía que hoy hay un eclipse lunar? Además, tenemos Júpiter, Venus, Tierra y Luna en alineación planetaria”, dijo antes de empezar con ‘Noche’, y sumergir al Konex en un beat que cruzó algunas cosas de reggaetón con una tradición andina, algo un poco mántrico. Luego, de vuelta en el piano, pidió que la acompañaran cantando: “A pesar de que es un cover seguro se la saben, y es nuestra. Canten conmigo”, y sonó ‘Mujer Contra Mujer’, de Ana Torroja. Un aplauso de orgullo consumió al Konex junto con la última nota.

¿A ustedes les gusta mucho el house?”, arengó antes de ‘Luz de Piedra de Luna’ y al encaminarse en el último tramo de un show en el que casi nunca se paró de bailar. “Qué hermosa noche. Aunque parezca cursi, nunca la olvidaré. Este 20 de enero les he traído un espejo para que se miren, el espejo real donde solo existe la verdad”, dijo y explotó el beat, los sintetizadores por pista y el bajo extremadamente preciso, para cerrar la noche del domingo a puro baile y agite.