ST. VINCENT: LA ESTÉTICA EVOLUCIONADA

Desde sus comienzos y con una carrera cuyo álbum St. Vicent (2014) marcó su lugar en el mundo de la música, Annie Clark, más conocida como St. Vincent, ha mostrado, desde su primer álbum Marry Me (2006), un virtuosismo musical admirable, además de una capacidad innata para migrar de estilos y personalidades. Entre líricas acercan temáticas variadas y un perfil pop al que permanece fiel, la artista es la prueba constante de que música y estilo están inevitablemente unidos. Tal y como ella aseguró en una entrevista con BAZAAR: “crecí amando la moda y siempre traté de encontrar outfits cool. Es algo en lo que definitivamente estuve interesada desde una edad muy joven”.

Desde sus movimientos y un aura general en el escenario, la artista ha desplegado siempre un sonido electo-pop envolvente que desde el escenario hasta los videos son prueba de su talento musical; sumado a una impronta estilística extremadamente característica. Su última placa Masseduction (2017) optó por singles que han pasado al soporte audiovisual mostrando un gran peso en la estética y la dirección artística general: la artista lleva diez años en la escena siendo un gran referente no solo de la música pop, sino del estilo. Además, el álbum son cuarenta y un minutos de pura honestidad con sintetizadores y rítmicas pop, así como guitarras rugientes y distorsiones que buscan ser metáfora de sentimientos.

El potencial es su fuente y la comodidad nunca su virtud.

Sus comienzos se retoman a Marry Me (2007), su primer álbum solista, donde una imagen al mejor estilo indie se rescata de no solo la portada, sino de su estética general. La simplicidad era su aliada, así como la monocromía y una paleta de colores que distaba de los eléctricos rosas que utiliza hoy en día. Sin embargo, el potencial era su fuente y la comodidad nunca su virtud: Actor (2009) conoció el lado más colorido de St. Vincent, mostrando un estilo en creces, así como una melena enrulada que, sin alejarse de ser su corte particular, conocería muy pronto el efecto de las tijeras. Quizá su expresión facial, que parece ser una perfecta combinación entre lo más angelical y lo más travieso de la diablura, enfatiza en esta época la imagen general de la rockera indie que está allí para más que simplemente mostrar un poco de vestuario.

Strange Mercy (2011) quizá sea la última etapa donde Annie permanece fiel a su melena y a un estilo que se perfila indie, algo vintage y colorido. El 2014 la encontraría tomando riesgos con un nuevo estilo de cabello, así como la invita a explorar la capacidad expresiva del vestuario no solo on stage, sino en la vida.

Un disco en el medio, una relación fallida y un romance con la modelo Cara Delevingne más tarde, St. Vincent conoce su faceta más refinada con un perfil sobrio, casi editorial, un cabello engominado y negro azabache que exploran el más allá de las fronteras estilísticas. Los rulos hacen una tímida reaparición en el 2016, dando Masseduction (2017) el vertiginoso salto que se necesitaba para que el color y el minimalismo se unan en un mundo casi kitsch, demostrando que cristaliza de forma casi perfecta el estilo musical en la estética.

El reflejo de cómo el estilo de la artista evoluciona acorde con su maduración musical, quizá quede mejor reflejado en una seguidilla de sus videos más famosos: ‘Cheerleader’ con colores neutros, la vibración de ‘Digital Wellness’ y lo vivido de ‘New York’. Quizá sea St. Vincent la prueba de que el estilo y la música evolucionan con el tiempo, que el pop es un género que no hay que despreciar y que, en cada nota y con una delicadeza casi burlona, uno puede conocer a quién compone.

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St. Vicent estará tocando en el Lollapalooza Argentina 2019 en el día dos.

Nuno Saque Photo / Jay Dryden /Ana Limao / Jeff Hahne