TROYE SIVAN: EL NIÑO DE CARA BONITA

¿Cómo empezar a hablar de Troye Sivan? ¿Quizá desde aquél momento en que era una estrella de YouTube? ¿O de cuándo sacó su tema ‘Happy Little Pill’? ¿O de su primer álbum Blue Neighborhood (2015)?

Nacido en Sudáfrica, pero establecido en Australia desde pequeña edad, Troye Sivan exploró muchos terrenos del campo artístico, en todos con muy buen recibimiento. Entre la actuación y su carrera como Youtuber, quizá sea más prolífico nombrar la última, que inició en el 2012 y hoy es uno de los canales con más suscriptores de Australia. Sus videos eran los clásicos videos de YouTube: chistes, challenges, colaboraciones con otros Youtubers de renombre como Zoella y Tyler Oakley, pero también, música. Entre videos de diversos estilos y creciendo su audiencia, en un personal y sentido video, el artista exponía su sexualidad al mundo, siendo abanderado de una generación de artistas cuya sexualidad permiten ofrecer a las audiencias muchas más figuras con quién identificarse.

Troye tiene no solo un compromiso a nivel artista, sino también a nivel humano.

Su primer EP se editó en en el año 2014 bajo el nombre de TRYXXE, conteniendo el single ‘Happy Little Pill’, cuyo video era la prueba de que el talento existía y podía crecer de forma increíble. A diferencia de muchos otros cuyas carreras comienzan en YouTube, Troye tuvo la suerte de dar con una discográfica EMI Australia, bajo quien sacó el ya nombrado EP. Wild (2015) fue su segundo EP y el preludio de lo que después sería Blue Neighborhood (2015), su primer álbum solista.

A través de una trilogía de videos homónima a su álbum debut, compuesta por las canciones ‘Wild’, ‘Fool’ y ‘Talk Me Down’, Troye acercó de una manera cuidada, sensible y casi cinematográfica la temática de la homofobia y su peligro para las generaciones, mostrando así no solo un compromiso a nivel artista, sino también a nivel humano.

Su carrera continuó con colaboraciones que incluyeron a Ariana Grande, Alessia Cara, Betty Who y su más reciente con Lauv, dando nacimiento también a lo que sería Bloom (2018), su segundo álbum. Con un perfil mucho más enérgico, pero siempre dentro de la esfera del pop, Troye exuda vulnerabilidad con clase y estilo. Su perfil sonoro se mantiene muy similar al primer álbum, teniendo siempre esa delicadeza vulnerable que hace de Troye una piedra preciosa, pero con una vuelta de tuerca: más animado, más confiado, se pinta las uñas, usa tacos y le guiña un ojo a un mundo que lo quiere ver brillar.

Por sobre todo, quizá sea lo más destacable la humildad con que el joven de veintitrés años se enfrenta al mundo. Aún sin poder creer de a momentos en el lugar donde se encuentra, se mantiene con los pies en la tierra, seguro de sí mismo pero abierto a las críticas y con una calidez humana que pocos artistas logran mantener cuando el éxito llama a sus puertas. “Vengo de una familia de clase media blanca de Australia, y todos mis sueños se hicieron realidad a los 22 (...) Hay mucha gente que necesita ser escuchada primero” dijo en una entrevista con Another Man.

Talento, transparencia y humildad sean quizá las tres características que más destacan a Troye como persona. Con una sonrisa compradora, un Instagram repleto de estilo y canciones que acarician las ganas de bailar, es una figura que vale la pena tener bajo el spotlight, un referente para la juventud y unas buenas canciones para incluir en los playlists.

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Aunque el Side Show de Troye en Niceto Club está agotado, todavía vas a poder verlo en el Lollpalalooza.