CLAIRO, BHAVI Y C TANGANA: LOS TAPADOS DEL LOLLAPALOOZA

 
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Seamos sinceros: todos los que vamos (o pensamos en ir) al Lollapalooza miramos a los headliners para decidir si vamos o no. Claro, existen excepciones, pero el alto valor de la entrada hace pensar a más de uno, mientras mira la grilla con los artistas, si vale la pena pagar tanto para ver a tal o cual grupo, y los ojos se ponen inevitablemente sobre los nombres más importantes de cada día del festival. Sin embargo, esta edición trajo consigo a muchos talentos que, a pesar de carecer del peso de otros como Arctic Monkeys, twenty øne piløts o Kendrick Lamar, supieron brillar con luz propia mediante shows con una impronta muy marcada.

El viernes, en el escenario Perry's, un Bahvi sin remera y con todo el sol pegándole directo en la cara supo dar uno de los recitales más enérgicos del Lolla, interactuando constantemente con el público y haciendo chistes entre canción y canción, lo cual impactó positivamente en un clima que ya de por sí era muy bueno, y que motivaba a todos a saltar un poco más en cada tema. La performance del belga fue corta, ya que compartía escenario con Seven Kayne, pero volvió para revivir a un público que parecía apagarse entre tantos problemas de sonido en el tema ‘Buenos Aires’, acompañado por Khea, una performance explosiva en la que nadie se quedó con las ganas de saltar.

El sábado, C. Tangana representó al trap (y no tan trap) español e hizo mover a todos los presentes con hits como ‘Mala Mujer’, ‘Booty’ o ‘Persiguiéndonos’, los cuales fueron coreados por casi todo el público demostrando la cada vez más grande fanbase que tiene el madrileño en nuestro país. El oído que no está acostumbrado a esta nueva ola de artistas acusaría tanto a Bahvi como a C Tangana de abusar del autotune, pero ese es precisamente el sonido que los caracteriza y el estilo con el que componen sus canciones.

Finalmente, el domingo fue el día en el que Clairo dio uno de los shows más tranquilos y disfrutables de todo el Lolla. Acompañada por su banda, la oriunda de Massachusetts supo usar la tranquilidad de sus canciones con la suavidad de su voz para tener a todo el público cantando y bailando pero sin saltar ni gritar, algo que, a pesar de parecer contraproducente, fue uno de sus puntos fuertes: todos los allí presentes pudieron disfrutar de su hermosa voz casi sin molestias externas. Por momentos, todo estaba tan tranquilo que se podía escuchar a los chicos de Greta Van Fleet en el Main Stage 1, pero eso no evitó que la cantante hipnotizara a todos y les recordara que, a pesar de no tener la trayectoria ni la fama de los headliners, bien puede dar un espectáculo con la misma calidad que ellos.

Y es que este Lollapalooza fue la muestra de que siempre hay perlitas escondidas en las tardes del festival, y que muchas veces son iguales o mejores que los artistas por quienes se compra realmente la entrada.