EL TESORO DE SANTI MOTORIZADO

Santi Motorizado espera sentado al último en llegar. Mira a su alrededor con una curiosidad casi aniñada, relajado, armando una casual charla sobre tópicos sin importancia. Está tranquilo, abrigado con una campera que lo hace parecer John Snow —a quien niega parecerse, aunque su novia le diga lo contrario—. Parece lo que es: un hombre común que un buen día formó una banda y, con trabajo y pasión, logró que florezca.

Adentro o afuera?”, le pregunta el periodista, refiriéndose al lugar donde se sentarán para filmar la entrevista. Santiago Barrionuevo sonríe, se encoge de hombros y responde con una voz grave, casi de locutor: “Donde les sea más cómodo”.

Facundo, quien comienza la nota, le pregunta por uno de sus apodos más cariñosos. “Era ‘Changuito’ porque soy muy parecido a mi papá”, explica con amigable nostalgia, pero el paso de los años lo hizo mutar a ‘Chango’ porque “crecí y el ‘Changuito’ me quedaba chico”.

El Mató Un Policía Motorizado es uno de los grupos del indie más importantes de la última década. Generó todo un movimiento no solo por ser autores y artífices de canciones que se han vuelto himnos, tales como ‘El Mundo Extraño’, sino también por haberse dedicado exclusivamente a la autogestión, perteneciendo siempre a la esfera independiente. “Yo noto mucho el reconocimiento, que ven todo el trabajo que hay atrás”, explica el artista cuando se acerca el tema. “No hay ninguna compañía, no hay sponsors, no hay gente poniendo plata”. Incluso reconoce —aunque sobresaltado por la afirmación del entrevistador— que Coca-Cola les ofreció un dineral para usar un tema de ellos, quienes prefirieron rechazar la propuesta. “No criticaría a una banda que hubiera dicho que sí (...), depende de la situación de cada uno. Pero si estás en una posición en la cual podés elegir, y algo dentro tuyo te incomoda, lo mejor es elegir no hacerlo”.

“Volvería a hacer todo el proceso de composición en nuestro estudio”.

La bandera de la autogestión, que llevan muy alto en su estandarte, no significó nunca un límite o un techo en su desarrollo como banda. De hecho, su última placa, La Síntesis O’Konor (2017) fue grabado en Texas. Contrario a lo que hacen grupos que pasan varias semanas (e incluso meses) en el estudio, alejados de todo, componiendo y grabando, los platenses llegaron con las canciones bastante digeridas, dado que el presupuesto les impedía una estadía prolongada. “Volvería a hacer todo el proceso de composición en nuestro estudio. Es más cómodo, estás en casa, no me imagino haciendo toda esa parte compositiva en Sonic Ranch”, explica Santi cuando se le pregunta si cambiaría algo. “Pero iría con más tiempo, la verdad estuvimos un poco apretados. Nos la jugamos, podría haber salido mal, pero por suerte no lo hizo”.

DSC_0345.jpg

Si el éxito lo cambió, la respuesta es negativa, y no porque él lo diga, sino por su obvia respuesta a los momentos que más lo enfrentan con el ego. “Santi, sos mi héroe”, le dice el entrevistador, él se ruboriza y baja la mirada en un acto tan simple como humilde.

Aunque es un personaje público, y por ende con mayor exposición al ojo de los demás, Santi mantiene un silencio bastante sólido en ciertos aspectos de su vida. Si la gente lo conoce, considera que “conoce los aspectos más básicos… Lo que pongo en Twitter, a mi novia Morita…”. Corazones rotos, promesas de aire y amores que se van, las canciones compuestas quizá expongan lo más íntimo de sus sentimientos: “cuando lo escuché de corrido en el estudio, con muchas canciones juntas, muy melancólico, muy íntimo… Da como cierto vértigo”.  Chango acepta que “la depresión sin épica”, clásica frase de su tema ‘El Tesoro’, fue concebida por la persona a quien dicha canción está dedicada. En cuanto al quién, Santi permanece hermético: “eso es un secreto”, agrega sonriendo tímidamente. Mientras tanto, ‘El Tesoro’ sigue sonando, la gente se la apropia y en ese eterno proceso de resignificación de las canciones quedan enterrados para siempre secretos que solo su autor sabrá.

Santi es abierto, amistoso, gesticula con las manos y se acomoda el pie sobre la pierna. Se entretiene hablando y se pierde en anécdotas del pasado, como cuando Facu le pregunta por sus héroes y no solo trae a colación a Joey Ramone sino también a su hermano, quien actualmente vive en Australia. Ya no sabemos cuál era la pregunta, pero no parece importar mucho porque los recuerdos eclipsan los oídos: “me enamoró todo lo que significaba”, explica Santiago, haciendo referencia Joey. “Las cosas que decía, su forma de ser… Muy tímido, muy loser, era medio freaky”, dice y traza un paralelismo con su propia persona, alzando la vista al aire, casi recordando alguna anécdota que jamás llegaremos a conocer. “Me gusta sentir que tengo una conexión con él porque cumplimos el mismo día”.

“Me gusta sentir que tengo una conexión con Joey Ramone porque cumplimos el mismo día”.

El éxito de los platenses crece día a día, y nuevamente salen de gira por latinoamérica, México, Estados Unidos, España y algunas ciudades de Europa. Sin embargo, se permiten soñar más alto. “Yo tengo un objetivo...” se detiene y se ríe, encogiéndose de hombros: “es una tontería, no es un objetivo muy serio, pero… Me gustaría visitar los cinco continentes tocando con Él Mató”.

A que no sabés qué me pidieron tus fans que te diera”, comenta el entrevistador. Santi suelta una risita y asegura que no tiene idea, pero Facu insiste. “Me pidieron que te dé un abrazo”. Si el pedido es extraño, al artista parece no importarle: “¡Es lindo! Gracias… No sé qué decir”, balbucea haciendo transparente su timidez, y quizá aparece su Joey Ramone interior intentando esconderse detrás de un flequillo que no tiene. Sin embargo, acepta dar el abrazo y lo hace con ganas, con una palmadita en la espalda.

La charla llega a su fin. Lo esperan en la radio, donde seguramente vaya a hablar de las próximas fechas que tienen en el Teatro Vorterix, donde los pogos furiosos y las letras coreadas estarán presentes. Agradece la comida, saluda y se retira. Mientras desaparece tras la puerta de entrada, queda la sensación de que lo que concluyó fue más una charla distendida entre amigos que una entrevista. Y así quedará siempre en los corazones de quienes escuchen Él Mató: como el amigo lejano que siempre estará ahí para hacerte sonreír.