SOBREDOSIS DE SODA EN VORTERIX: AMO DEJARTE ASÍ

Cuenta la leyenda que hace más de 40 años se conocieron en la Universidad de Belgrano dos jóvenes melómanos con la ambición de hacer algo grande en la música. Gustavo Adrián Cerati y Héctor ‘Zeta’ Bosio ya habían pasado por varios proyectos fugaces y a principios de década estaban decididos a ir por la gloria. Es así que formaron The Morgan, proyecto que fue una especie de semillero por el cual pasaron figuras de la talla de Andrés Calamaro y Sandra Baylac, y que sirvió como transición para que emergiera Estereotipos. Aquí es cuando surge la figura de  Carlos Ficcichia (de ahora  en más, Charly Alberti), un «pesado» que llamaba insistentemente por teléfono a la hermana de Cerati para «levantársela». Un día, Gustavo fue quien levantó el tubo, provocando que el gran libro del rock nacional cambiase para siempre.

Estereotipos cambió rápidamente su nombre a Soda Stereo, un trío que lanzó siete discos que tradujeron las etapas en las cuales se fragmentó su espectacular historia. Durante una década y media estuvieron unidos, hasta aquel 20 de septiembre de 1997 en River Plate, el cual no fue un recital más: representaba un adiós tan doloroso como inevitable. Pero no sería un hasta nunca.

SOBREDOSIS-DE-SODA_4.jpg
SOBREDOSIS-DE-SODA_17.jpg

Un 19 de octubre de 2005, tres fanáticos de Soda Stereo, resignados a nunca poder ver en vivo a su banda de cabecera, formaron Sobredosis de Soda. El cantante Mariano Albergoli afirmó, en una entrevista con SPE previa al show, que el proyecto es un “homenaje sincero a un grupo irrepetible” y que “siempre tratan de mantener vivo el espíritu de Gustavo”. Ni ellos imaginaban que exactamente dos años después de su nacimiento, Soda Stereo volvería (y no en forma de fichas) al estadio Monumental. Fueron media docena de recitales en 2007, cerrando el tour el 21 de diciembre. Aquel viernes caluroso pre-navidad, ‘Te Hacen Falta Vitaminas’ fue la última canción interpretada por Cerati, Zeta y Charly.

A esa nostalgia el destino sumó el fallecimiento de Gustavo tras una larga agonía, por lo que el recuerdo en cada recital de Sobredosis de Soda toma diferentes texturas y emociones encontradas. Con un listado que promedió las 25 canciones, el tributo recorrió una extensa y colorida ruta de pop, rock, new wave y experimentación en la que se plasmó el extenso repertorio de Soda Stereo. En directo, se le sumaron a Mariano los músicos Pablo Gillari Ces (bajo y coros), Ezequiel Casas (batería) y Rocco Aguado (sintetizadores y fundador del grupo Ese Perro). Tal como le habían adelantado a SPE, dieron un show apto para ultra fans, público en general y desconocidos de Soda. Con los muchachos de Proyecto Esencial oficiando como soporte, la banda se encargaron de animar el sábado sodero con un listado que comenzó con los estremecedores ‘Juegos de Seducción’. Mezclando hits y temas no convencionales, pasaron y dejaron su huella ‘Imágenes Retro’, ‘Hombre al Agua’, ‘En la Ciudad de la Furia’, ‘El Borde’ (con el rústico inglés de Gillari Ces) y una potente e hipnótica versión de ‘Signos’.

Con el público metido de lleno en la hoguera, el tributo optó por mantener la intensidad con ‘Picnic en el 4°B’ y el carnavalito post-punk de ‘Cuando Pase el Temblor’. “Pasaron como 40 canciones y todavía no saludé. ¡Bienvenidos!” bromeó Albergoli, quien se notó agradecido en todo momento. ‘Luna Roja’ y ‘Entre Caníbales’ explicitaron las dos caras opuestas del tributo: distorsión y calma; tristeza y seducción.

Agustín Ferro, líder del dúo Yoga (recomendación de SPE) y primer invitado de la noche, emergió en ‘Lo Que Sangra (La Cúpula)’, canción que durante varios años se suponía estar dirigida a Los Redondos, cuando en realidad fue compuesta por Cerati en alusión a una tragedia sufrida por la banda en uno de sus shows en la discoteca Highland Road. Aquel 2 de mayo de 1987, murieron cinco personas a raíz del derrumbe de un balcón en el boliche: cuando retiraron los escombros, entre las víctimas se encontró a una pareja abrazada.

‘Zona de Promesas’ fue dedicado a la madre de Mariano y significó uno de los puntos más altos del repertorio, con todo el escenario teñido de luces verdes. En un abrir y cerrar de ojos, llegó el turno de la faceta solista de Gustavo Cerati: ‘Karaoke’, ‘Artefacto’ y ‘Cosas Imposibles’. Los tres sencillos de Siempre es Hoy (2002) sonaron ajustados y tuvieron gran recepción. ‘Deja Vú’ y su magistral letra fue coreada por los más de 1000 asistentes, antes de que la agrupación anunciara un especial homenaje a Gustavo. El mismo será el próximo 21 de septiembre también en Vorterix, un lugar que ya puede ser considerado como su segunda casa.

El segundo colega en colaborar fue Pablo Adamo, integrante de los mencionados Proyecto Esencial (escuchalos, no duermas). También en eléctrica, puso su talento para acompañar en ‘Un Millón de Años Luz’, considerada una de las favoritas entre los seguidores de Soda Stereo. La hiper conocida ‘Persiana Americana’ y el poder de ‘Cae el Sol’ metieron de lleno al gentío en el último clímax del sábado, mientras que los pogos en ‘Prófugos’ y ‘De Música Ligera’ (ésta última con una versión similar a la de 1997) cristalizaron dicha ebullición. Nada más queda, salvo bajar a tierra con ‘Crimen’ y terminar bailando en ‘Nada Personal’.

Sacar belleza de este caos es virtud. Si esa era la meta de Sobredosis de Soda, nuevamente lo han logrado. Y si no, al menos han podido transportarnos en el tiempo para recorrer el sendero creado y diseñado por un trío que fue, es y seguirá siendo de los más trascendentales en el rock latinoamericano.