PÉREZ EN EL ÓPERA: PLANEANDO EN UNA MOTO AL PALO

Otra vez Pérez hizo historia en la Ciudad de las Diagonales. Tras su última presentación en noviembre del 2018 y unos cinco meses de suspenso, el grupo musical liderado por Ramiro “El Flaco” Sagasti (voz y guitarra rítmica) pisó fuerte en el emblemático Teatro Sala Ópera.

Tal y como sucedió en aquella primera instancia, el pasado 11 de mayo la banda que termina de conformarse con Martín Lambert (batería), Diego Goldszein (bajo) y Gastón Porro (guitarra) regresó al teatro como protagonista en una noche que asumió una carga emotiva y significativa, compaginándose con una multitud sugestionada que vivenció un deleite inigualable.

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Pasadas las 21 horas de aquel sábado, la sala del teatro parecía compactarse ante la llegada de una concurrencia anhelante que esperaba con euforia el comienzo del show: algunos —quienes casi sin pestañar permanecían expectantes frente al escenario— dejaban escapar cierto grado de vehemencia a través de gritos y aplausos, mientras que otros algo más distendidos pretendían acortar la espera entre cervezas, cigarrillos y un sinfín de conversaciones.

Nada logró apaciguar esa situación de avidez hasta que el primer rasgueo de guitarra irrumpió con el murmullo y, junto a los sintetizadores, dió el puntapié inicial para que paulatinamente el telón comenzara a plegarse. La ovación fue monstruosa y, entre sombras, humo y matices lumínicos, las cuatro figuras en escena tomaron forma.

Un dato que no es menor y que resultó favorable en este concierto es que Pérez presentó un nuevo orden de formación arriba del tablado: los cuatro integrantes se alinearon al frente —algo jamás visto en su trayectoria—, permitiendo visibilizar perfectamente a los músicos, principalmente a Lambert, que parecía mimetizarse con su instrumento, cautivando cada mirada a través de las cualidades extraordinarias que presenta como baterista.

Así fue que ‘Hojas Nuevas’ inició el trayecto de una extensa lista de canciones que atravesó todos la discografía de la agrupación musical, incluyendo versiones inéditas y hasta temas que formarán parte de su próximo álbum, llamado “Danza”, que saldrá este año.

El momento más épico de la noche llegó con ‘Astronauta’ y ‘Una Ola’, donde la situación incorporó una cualidad más lúdica que enardeció el ambiente y dió lugar al pogo. En el interludio de ‘Babia’, la sala del teatro pareció sumergirse bajo una poderosa telequinesia que enloqueció al publico: Sagasti se transformó en una especie de deidad que, bajo un halo luminoso, comenzó a dictaminar su repudio hacia la televisión, y la manera en que ésta funciona como un objeto de control semiótico significativo en la cultura.

Hablando de los medios de comunicación y las diversas maneras de expresar los mensajes, Pérez utiliza la música como vía de transmisión: sus letras —al igual que lo sonoro— atraviesan como flechas y cumplen un rol fundamental, describiendo situaciones que remiten a determinadas visiones de las cosas, con una amplia libertad de interpretación.

Finalmente, el momento cúlmine llegó con ‘Huellas’, ‘No Era Necesario’ y ‘Libros Y Gente’, canciones que rememoraron los inicios de la banda y que desarrollaron el final ideal de aquella velada: una audiencia fascinada que alentó con sus cánticos y que no dudó en zarandearse por todas partes al ritmo de las canciones, coreando junto a Sagasti cada palabra que desprendía de su boca.

El cuarteto platense logró interpretar sus composiciones de forma veraz y transparente, y por eso su show fue trascendente: porque lograron provocar sensaciones directas que atravesaron y movilizaron hasta lo más recóndito del alma.