SEBASTIÁN JAVIER: “EL ÉXITO ES LA FELICIDAD”

La edad no quita lo talentoso, podría decirse, y quién mejor que ejemplificar con un caso real: Sebastián Javier, anteriormente conocido como Sebastian Olzanski, no esperó a la adultez para convertirse en un ícono de la música pop y para decidir que cantar era su pasión y conquistar corazones alrededor de todo el mundo, su objetivo.

Sebastian Olzanski - Foto press.png

Nacido en Argentina pero radicado en Canadá, de chico la música fue parte de su vida. “Desde que era chico, mi familia siempre le llevo a conciertos”, explica cuando recuerda su infancia: “Siempre viví con gente que amaba la música y eso tuvo una gran influencia en mi”. Pero fue un encuentro con una canción de Justin Bieber lo que terminó por hacerlo entender que su vida era la música y debía hacer de ella su profesión: “Escuchar a Justin y ver lo que pudo hacer por su cuenta me motivó a hacerlo también”.

Desde los cinco años comenzó a ir a clases de canto y se atrevió a escribir poesías, y esas poesías se transformaron en letras de canciones. Así, en el año 2016 llegó 'Nobody But Us', su primer single, que rápidamente se convirtió en un número uno, marcando un hito inédito y posicionándolo como uno de los Breaking Artist de mayor proyección en el medio.

Su éxito se cristalizó rápidamente en un creciente número de seguidores, alcanzando

201k en Instagram, además de una presencia avasallante en las redes sociales. Medida del éxito de hoy en día, las redes sociales permiten un estallido rápido y visible, pero cuya longevidad nadie puede saber. ¿Cuándo Instagram dejará de ser importante? Nadie lo sabe: puede pasar de un día a otro. Sebastián, pese a ser un nativo digital, es consciente de ello. Por eso no mide el éxito en “número de seguidores”, sino como algo distinto: “El éxito es la felicidad”, contesta seguro. “Si estás haciendo algo que te hace feliz, ¡eso es el éxito para mi! Seguir tus sueños es la mejor sensación que uno puede sentir”.

Su nacionalidad mezclada, un poco argentino y un poco canadiense, resulta en canciones que compone tanto en inglés como en castellano. Si le preguntan, no tiene un idioma preferido, ya que asegura: “Me encantan los dos. Creo que tengo algo muy distinto y especial para mí con los dos idiomas. ¡Son distintos y me encanta!

Su carrera está recién comenzando y eso le permite, no solo proyectar a futuro, sino soñar en grande. Si pudiese colaborar con alguien, sería sin duda con J Balvin: “Me fascina su estilo de música, lo que hace es tan distinto y nuevo; me dan muchas ganas de aprender más de su estilo”. Pero su abanico de estilos musicales no es únicamente el reggaetón, sino artistas jóvenes que han marcado a una generación aún más joven: “También me encantaría trabajar con Harry Styles. Su estilo no es ordinario, y eso me interesa mucho”.

Una visita a la Argentina lo espera en los próximos días, pero el futuro de su carrera es tan grande como impredecible. Sebastián está seguro de algo: “Quiero seguir creciendo como artista y como persona, viviendo experiences y escribiendo sobre ellas”. Y con el correr de los años, poco a poco se sumará valor a su trabajo: “Quiero que mi música también explique cosas que aprendí en mi vida. Quiero que la gente pueda escuchar esa música y aprender de mis experiencias también”.